Negra y prostituta


Entre los juristas de Estados Unidos circula un chiste tremendo. Va de violadores y es más o menos así: si el acusado es blanco y la víctima negra, el veredicto será inocente porque se dará por sentado que ella le provocó; si el acusado es negro y la víctima blanca, habrá pena de muerte por algo intolerable; y si acusado y víctima son negros, se les pedirá que lo arreglen entre ellos porque la Justicia no está para esas cosas.

Lo ocurrido en Vigo con un caso de algo más que presunta violación eleva esos tópicos al cubo. Un inmigrante africano se sienta en el banquillo por forzar a una mujer esgrimiendo una navaja y, tras alegar que necesitaba sexo y no le había satisfecho, se va de rositas por la puerta sin intención de esperar sentencia. Nadie vio el riesgo. Como los barrenderos que aquella noche escucharon los gritos y no se les ocurrió ayudar. ¿Sería igual si la víctima no fuese negra y prostituta?

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