Según recordaba ayer el concejal Antonio Bernárdez, en el pleno del pasado mes de octubre, a propuesta del Partido Popular, se llegó al acuerdo de la mayoría de la corporación para que el Concello iniciase conversaciones con el Museo do Mar a fin de que el barco se colocase en Alcabre y que mientras tanto no se adoptase decisión alguna. Pero las obras comenzaron sin aviso previo. «El alcalde ha demostrado, una vez más, que no hace caso de determinados acuerdos del pleno, sobre todo cuando se oponen a sus criterios, sin importarle que está en minoría», critica el edil. Bernárdez incide en que «si este tipo de comportamiento es ya de por sí grave, más lo es que, a día de hoy, se desconozca el procedimiento que ha seguido el gobierno municipal para la adjudicación y contratación de la obra, ni tampoco el coste de la misma».
«Un capricho del alcalde»
El concejal manifiesta que es «un auténtico despilfarro en una actuación que se ha convertido en un capricho del alcalde. Una obra que no es en absoluto prioritaria y que, además, cercenará definitivamente la posibilidad de utilizar el antiguo pesquero vigués en actividades educativas o culturales».
El buque de acero que salió de los astilleros de Barreras en 1944 estuvo años fondeado en Bouzas y se encuentra actualmente en las instalaciones de Cardama a la espera de ser trasladado a Coia. La operación será complicada y requerirá de un operativo de grúas especiales para moverlo.