Aunque Funergal concentra a muchas empresas gallegas y españolas, en la feria también pueden verse algunas de las novedades por las que se apuesta en países con culturas funerarias bien distintas, como pueden ser China, Colombia, Estados Unidos, México, India, Italia, Polonia y Portugal. Son, en total, 90 expositores, aunque los organizadores del certamen también se han marcado como objetivo abrir el sector a la sociedad y normalizar el concepto de la muerte. Para conseguirlo se han organizado un importante número de actividades paralelas. Una exposición sobre arte funerario, una muestra sobre los mejores camposantos de España e incluso una sección de cine, con la proyección de cortometrajes que ofrecen una visión irónica de la muerte, están al alcance de los visitantes que acudan a la feria, en la que no faltan tampoco los guiños de humor, como el eslogan «toca madera», que propone una fábrica de ataúdes.
El sector, además pretende también romper tópicos como el del negro y abrirse «al color y al optimismo», tal y como afirmó Pedro Valencia, ponente de una de las jornadas técnicas que se celebraron ayer. Esta apertura se refleja en coches fúnebres grises o blancos, urnas multicolores y de diseño que se venden a partir de 10 euros o ataúdes que incorporan detalles de Swarovski o llevan interiores revestidos con estampados de dálmata o imitando a la piel de cocodrilo.