Participa en el desarrollo del diseño de las prendas de ciclismo y en el departamento de ventas de Amura
19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Todo comenzó cuando Marcos Serrano (Redondela, 1972) contactó con Amura, la empresa viguesa de ropa deportiva, para contar con su apoyo de cara a la Titán Desert. Los fabricantes comprobaron la repercusión del ciclismo y la vertiente mediática del que había sido ciclista profesional durante 14 temporadas y ganador de una etapa del Tour de Francia. Por eso, cuando volvió un tiempo después para hacer un pedido para la escuela de ciclismo de Redondela comenzó la relación laboral. De eso hace año y medio, y desde entonces el antes ciclista y hoy director deportivo del Rías Baixas, y de la escuela de Redondela, participa en el desarrollo de las prendas que fabrica la marca para el mundo de la bici y al mismo tiempo que ejerce de comercial.
«Informo de lo que va bien para los ciclistas, hago desarrollo y venta, el asistir a eventos, que es una de las cosas a las que le estamos dando fuerte y que no deja de ser una manera de publicidad. Ahí es donde entra mi trabajo», comenta Serrano a la hora de enumerar sus funciones. El que fue un buen escalador y ha estado adscrito al grupo de los gregarios sabe como pocos lo que es un trabajo en equipo. Y el sacrificio que suponen todos los retos, por eso lejos de vender en producto en despachos opulentos prefiere «bajar a la mina. Voy a las marchas cicloturistas, a las carreras de mountain bike, a todo eso, porque al final es ahí en donde está el cliente. Amura en ciclismo no hace prendas para la colección, sino todo personalizado. Quieres un maillot, y sale como quieres».
Aunque no es tan fácil meter en un pedazo de tela, todo lo que el cliente de pide. Confiesa Marcos que «está muy de moda como va el Sky, pero el Sky lleva su nombre y punto, y aquí a mayores quieren 20 patrocinios y al final ya no cuadra». Para conseguirlo le ayudan sus raíces: «Mis padres siempre fueron impresores y se me parece muchísimo, ahí tenía algo ganado, el espacio, pero lo más bonito es que de la nada sale un modelo y te han pedido 100 maillots, y dices, ¡caramba!». Durante este tiempo más de 20 entidades ya han confiado en Amura.
Por cierto, que para el ciclismo de carretera la última moda es llevarlo todo lo más ceñidos posible -«como no tengas un cuerpo Danone no queda bien»-, pero en montaña quieren la ropa lo más floja posible. Son estas tendencias que ha ido recopilando a pie de obra y que traslada después al núcleo de diseño de la fábrica, en el que también participa de un modo activo. «Cuando estás corriendo con los júnior o los Élite y sub 13 ves a los equipos que llevan diversas marcas y detectas cómo va funcionando el mercado, nada mejor que estar dentro del mundillo para estar cosas», comenta a la hora de glosar su aportación, en la que también incluye sus propias experiencias en la carretera.
Serrano tiene un horario flexible para estos cometidos a excepción de cuando una prenda está en gestación. «Cuando nos ponemos con el estudio de una prenda podemos estar hasta doce horas desarrollándola», dice.
Salvo esta excepción, ha hecho compatibles sus dos profesiones después del ciclismo. Porque Serrano hace tiempo que ejerce como director deportivo de la Escuela de ciclismo de Redondela, una idea con dos años de vida que se ha consolidando y que ya cuenta con 40 alumnos y comienza a dar sus frutos. «Aquí lo más importantes es entrenarlos, más que llevarlos a carreras». Ahora acaba de añadir a su apretada agenda la dirección del Rías Baixas, uno de los equipos ciclistas de Élite y sub 23 más emergentes del escuálido pelotón gallego. «Llevaba colaborando con ellos dos años, Ramón Troncoso lo dejó por motivos personales y lo cogí yo. Es un proyecto muy coherente».
Para lo que no le quedan tiempo es para seguir encima de la bici, una cuestión secundaria para quien ha sido capaz de seguir viviendo de su pasión, el ciclismo.