Este año, los extranjeros cobran protagonismo en el recinto la fiesta grovense. Llegan de Alemania, de Italia y hasta de Hong Kong, atraídos por la promesa de una gran mariscada
06 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.la gran fiesta gastronómica de o grove
«Venimos desde Hong Kong porque nos gusta el marisco». Alice, una china de nombre occidental, sonríe bajo la escultura de homenaje al mariscador que preside la plaza de O Corgo (O Grove). Jessica, su hermana, es una mujer a una cámara de fotos pegada, que observa y dispara sin prestar atención a nada más. Así que Alice tiene tiempo para charlar un rato y desvelarnos cómo se han enterado en Hong Kong de que en un rincón de Galicia un pueblo entero se lanza a servir y comer marisco durante los primeros compases de octubre. «Viví un par de años en Jerez, y allí me hablaron de esta fiesta». Así que este año, aprovechando una visita a Madrid para ver a la familia, ella y su hermana han hecho una escapada al norte. Y ha valido la pena. «El marisco está muy rico, todo muy fresco... La verdad es que nos está gustando mucho», cuenta.
El efecto del boca a boca
Desde China han llegado más visitantes a la Festa do Marisco. Lucía, la joven que está tras el mostrador de la oficina de información turística de O Grove, atendió ayer por la mañana a cuatro ciudadanos de ese lejano país. «En un momento, la oficina fue de lo más internacional, porque justo después llegaron un grupo de italianos que nos contaron que les habían hablado muy bien de la fiesta y que por eso habían venido».
Pero no se crean que los visitantes que vienen desde más lejos solo lo hacen empujados por las buenas experiencias que algún conocido les ha contado. No. «Hace unos días vino una pareja de rusos, jóvenes. Les preguntamos cómo habían llegado hasta aquí y nos dijeron que les gustaba mucho el marisco, y que un día pusieron en Google ?marisco? y una de las primeras cosas que les salió fue una referencia a nuestra fiesta», relata Lucía.
Aunque la llegada de turistas extranjeros es fundamental para el futuro de la Festa do Marisco do Grove, que aspira a ser declarada más pronto que tarde fiesta de interés turístico internacional, los mecos ni quieren, ni pueden, ni deben descuidar el mercado nacional. A fin de cuentas, es la Península Ibérica la que sigue llenando las carpas del Marisco. Ayer, a eso de la una de la tarde, en el exitoso photo call de la fiesta -había que hacer cola para poder sacarse una foto con el cartel que este año promociona el certamen- tropezamos con Víctor Manuel, un vecino de Avilés que había llegado a O Grove con una excursión. «Esto es fantástico. Ya hemos hablado varios matrimonios que venimos en el grupo que el año que viene repetimos, pero en nuestros propios coches», contaba este asturiano que se declara «enamorado de Galicia desde siempre».
Apoyados en otra mesa, con el apetito ya saciado, encontramos a los burgaleses Luis, Rufino, Martín y Charo. «¿Que cómo nos enteramos de la fiesta? Si está toda Castilla empapelada con anuncios de la Festa do Marisco do Grove», decían. En la oficina de información turística lo confirman: cada año se mantienen más contactos con agencias de viajes de toda la península, y estas relaciones crecientes llevan tiempo dando sus frutos.
Juana, Josefa y Juana, tres murcianas cargadas de salero, son prueba de ello. También decidieron venirse a O Grove en este arranque de octubre «porque vimos el cartel en la agencia de viajes y pensamos que era una oportunidad que había que aprovechar». Y es que, entre que una de ellas ya conocía la fiesta «y me encantaba», y que las otras habían visto un reportaje por la tele, «llevábamos mucho tiempo queriendo venir». Traían en la maleta unas expectativas muy altas y los grovenses, al menos de momento, han sabido estar a la altura. «Es todo estupendo, está todo riquísimo y la gente es fenomenal, nos están tratando de maravilla», decían las integrantes de este grupo murciano.
Lo cierto es que ayer, con el reloj acercándose a la una y media de la tarde, el ambiente en el recinto invitaba a quedarse. A pedir una buena tapa de mariscos -escojan ustedes entre las 31 especialidades la que prefieran: tienen hasta próximo domingo para pasar a probarlas- y dar cuenta de ella sin los agobios que se avecinan. Y es que, según explican los integrantes del servicio de limpieza, es entre la una y media y las tres y media de la tarde cuando las carpas se abarrotan de gente hambrienta.
Animación en las calles
Ese ejército de comensales estaba, a esas horas, desperdigado por O Grove. Unos sentados en los bancos, disfrutando de la sombra en otra inesperada jornada de sol y calor. Otros, refrescándose los pies en el agua de Confín. Un buen puñado de ellos disfrutando de los espectáculos folclóricos programados por el Concello. Y también conociendo el refinamiento culinario de las propuestas que se dan a conocer bajo la carpa institucional.
Alejados de la vista del gran público, un grupo de actores de Enxebre se vestían de mariscos gigantes para animar la hora de la comida. Un niño se acercó, furtivo y, como dudando, extendió la mano para pellizcar la cola de un langostino tamaño XXL. Luego escapó riendo, encantado con su hazaña. Y es que a O Grove se va a comer el mejor marisco, no a que el marisco te devore a ti.
Dos jóvenes rusos buscaron ?marisco? en Internet y acabaron en la plaza de O Corgo
La promoción exterior se nota y este año se oye hablar alemán bajo las carpas
«¿Que cómo nos hemos enterado? ¡Está Castilla llena de carteles!», dice un burgalés