José Pedro García ha hecho del Camino un amigo con el que se reencuentra cada año desde el 2007, cuando atendió esa llamada que le rondaba hacía tiempo para conocerlo. Partió de Astorga y ocho días después vivía la «magia» de llegar al Obradoiro. Desde entonces no ha parado. Todos los años afronta un tramo. «Es mi ITV particular», dice tras haber transformado aquella primera experiencia en un libro, Buen Camino, que ayer presentó en Santiago y con el que aspira a convencer a muchos españoles de seguir sus pasos. «Es una experiencia que todo el mundo debería vivir» y de la que «volví con las cosas mucho más claras, dejando muchas tonterías de lado». Y es que el Camino «te pone en tu sitio rápido» y «descubrí la generosidad, el tratar los temas importantes, el humor, el que no importa a qué te dedicas sino quien eres, que el victimismo no nos lleva a nada, sino que tienes que lidiar tú con tus circunstancias, y aprendí a valorar lo pequeño».