Esteller reclama valentía para implantar la medicina personalizada
28 sep 2014 . Actualizado a las 05:00 h.¿Por qué si el ADN de dos gemelos es idéntico uno puede padecer cáncer y otro no? La respuesta no está en la genética, sino en la epigenética, las modificaciones químicas inducidas por el ambiente (tabaco, alcohol, radiación solar, estrés, comida...) que varían la expresión de los genes. Conocer estas diferencias es lo que ayuda a entender el desarrollo de muchos tumores y es también lo que permite avanzar hacia la medicina personalizada. Manel Esteller (Sant Boi de Llobregat, 1968), director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer en el Instituto de Investigación Sanitaria de Belvitge (Idibell), es la referencia mundial en la especialidad.
-Usted habló en Santiago de la necesidad de perder el miedo para implantar la medicina personalizada. ¿A qué se refiere?
-A que en la práctica clínica los profesionales del sistema sanitario han de ser capaces de incorporar esa información nueva a su rutina diaria. Han de mantenerse informados y exigir que las nuevas alteraciones moleculares y genéticas que hoy conocemos que ocurren en las enfermedades, sobre todo en el cáncer, se incorporaren a los análisis que piden, que tampoco son muy caros. Te permiten hacer un mejor diagnóstico y tratamiento del paciente, e incluso al final del día ahorrar dinero. Pero la reticencia más importante quizá venga de los gestores sanitarios, sobre todo de hospitales, que a veces parece que lo único que quieren es ajustar las cuentas a final de año.
-¿Ahorraría al sistema?
-Sí supone un ahorro al sistema de salud, porque hoy en día estamos dando fármacos que a veces solo permiten aumentar un mes de vida más al paciente, y gastamos muchísimo en ellos. Pero, ¿por qué no darle un fármaco más efectivo que sepamos que le va a aumentar su esperanza de vida cinco o diez años más? En vez de ello, ahora nos plegamos ante datos estadísticos que lo único que te dicen es que un fármaco con respecto a otro te permite vivir tres semanas.
-¿Se usan ya marcadores epigenéticos para mejorar el diagnóstico de cada paciente?
-Hay un biomarcador epigenético que se usa en un cáncer del cerebro, glioma, para decidir si un paciente debe recibir una radioterapia u otra. Se está usando en los hospitales.
-¿También hay fármacos epigenéticos para el cáncer?
-Hay cinco fármacos epigenéticos aprobados para el uso de leucemias y linfomas. En algunos casos han cambiado la historia natural de la enfermedad. Hay una enfermedad que se llama síndrome mielodisplásico para la que no había tratamiento. Es como una preleucemia a la que solo se podía responder con cuidados paliativos: cuidar a la persona hasta que muera. Pues aquí el fármaco epigenético ha cambiado la historia de la enfermedad, porque ahora esta gente vive cinco, seis u ocho años, cuando antes al medio año estaban fuera de este mundo. ¿Qué queremos hacer ahora? Extenderlos más allá, que lleguen al colon, al pulmón, a la mama, los tumores más comunes en nuestra sociedad.
-Ustedes también trabajan en enfermedades neurodegenerativas. ¿También habrá este tipo de fármacos para ellas?
-Comprobamos que en ratones es posible recuperar la memoria utilizando fármacos epigenéticos. Y como en este tipo de enfermedades la memoria es uno de los grandes problemas, pues quizás sea posible utilizar terapias similares a esta.
-¿Los veremos para el alzhéimer?
-No lo sabemos. Yo creo que alguno habrá. Nosotros hemos empezado a utilizarlos en ratones y parece que tienen efectos correctos. Pero tratándose del alzhéimer yo ya me conformo con que cualquier fármaco pare un poco la enfermedad.