Los proyectos que se le presenta en el horizonte más cercano del mercado son retos esperanzadores, como consolidación de los nuevos espacios y negocios que se ha abierto en los últimos años. Las tiendas gourmet o la zona de degustación gracias a la cual ya se puede ver ambiente los viernes por la noche, tiene que ser un nuevo polo de atracción para la gente al mercado. Con las obras anunciadas, la Plaza no solo busca convertirse en referente para estas nuevas actividades, si no poder competir en igualdad y dar uno servicio a sus clientes, acorde con la calidad del producto que se encuentra en las vitrinas, todo ello sin perder su ADN de plaza. Ampliación de horarios, captación de turista, venta on-line, mejorar la formación de los placeros, son otras apuestas con las que la Plaza viene coqueteando en fechas puntuales y ahora tienen que pasar a ser nucleares y permanentes todo el año. Punto y aparte merece el Rianxo, ya que en la actualidad es la zona más valiosa que tiene la Plaza por su singularidad, reconocida incluso a nivel europeo con la inclusión como socio en el programa Urbat (Comida sostenible en entornos urbanos), verá por fin materializada alguna de las promesas que durante tantos años han sonado, para mantener el bastión de las tradiciones más ourensanas.