El acto de ayer pretendía dar visibilidad a la colaboración entre entidades públicas y privadas para lograr un bien común. Tres organismos públicos y tres empresas unidas en un proyecto que no solo es «ambicioso», en calificativo del presidente de la Diputación, sino que se convertirá en milagroso si consigue, como pretende, devolver la vida a un cauce que ha soportado carros y carretas.
Colaboración fue la palabra más repetida por los actores del acuerdo, aunque esa buena sintonía no evitó que se palpase cierta tensión en el esfuerzo por evitar que la actividad agraria y ganadera, motor económico al fin y al cabo de A Limia, apareciese como la mala de la película. El regidor de Xinzo puso todo su esfuerzo, ya desde su primera intervención, por fijar la idea de que esa producción y el respeto al medioambiente podían convivir. Con todo, no logró evitar cierta tensión cuando el representante de Gas Natural Fenosa, empresa que realiza el aprovechamiento de la presa de As Conchas, recordó durante su intervención los problemas que las cianobacterias producen en ese embalse. «No podíamos permanecer impasibles ante esta problemática sin participar en la búsqueda de su solución, a pesar de que no tenemos relación alguna con las causas que originan el problema», dijo. Antes de dar la palabra al representante de Coren, el regidor intervino para recordar que «parece que estamos aquí na comarca un pouco demonizados por as actividades, pero vamos a intentar buscar solucións, e Coren está tamén nesa línea». Quizá para remachar esa idea, Emilio Rial señaló que las granjas están sometidas a la autorización ambiental integral. «Todas as explotacións están autorizadas pola administración para xestionar os residuos da maneira que é preceptiva», señaló.