En lo que va de año solo se concedió una licencia para levantar un inmueble con varias viviendas; sí repuntan tímidamente los permisos para casas unifamiliares
24 sep 2014 . Actualizado a las 05:00 h.En la época dorada de la construcción, o incluso ya un poco antes del bum, en Barbanza se levantó una cantidad notable de edificios. En años como el 2007, en la comarca llegaron a certificarse más de tres mil pisos, casi todos en Ribeira, que había tomado la delantera a ciudades como Santiago en el sector inmobiliario. El hecho de que se construyese de una forma tan exagerada hizo que, cuando estalló la burbuja y la crisis campó a sus anchas, esta se notase más aquí en otras partes. La recesión apretó las tuercas al sector de tal manera que, actualmente, cuando la venta de viviendas y la construcción de nuevos inmuebles amagan con repuntar en algunos sitios, en la comarca todo sigue muy parado. De hecho, en lo que va de año, únicamente se dio una licencia para un edificio.
«No, para viviendas plurifamiliares nada de nada». Esa era la respuesta que daban ayer, uno por uno, todos los departamentos de Urbanismo de los concellos barbanzanos. La única excepción a esta regla implantada por la crisis está en Rianxo. Desde allí, el concejal de Urbanismo, Carlos Gey, explicaba que sí concedieron en lo que va de 2014 un permiso para levantar un inmueble de tres pisos, que se ubicará en la zona de A Martela.
Lo que sí parecen repuntar, aunque solo lo hacen tímidamente, son las licencias para viviendas unifamiliares. Casi todos los concellos notan que se están pidiendo más permisos. Pero aún así las cifras siguen sin tener nada que ver con las de antes de la crisis y las de los primeros años de la recesión, cuando el sector aún lograba mantener el tipo.
Apuesta por restaurar
En el conjunto de la comarca, en lo que va de año se dieron 94 licencias para construir o rehabilitar casas unifamiliares. Mención especial merece este último apartado, ya que se constata que quien puede restaurar un inmueble no opta por levantar uno nuevo. Lo explicaba un técnico de urbanismo del Concello lousamiano: «Antes, aínda que un tivese unha casa vella, igual non pensaba en arranxala porque o prezo da obra lle saía moi caro. Os contratistas baixaron as cotizacións e hai moita xente que tira das casas dos avós para vivir. É algo positivo porque ademais de recuperarse antigas construcións fíxase poboación no rural».
Por concellos, el que registra más movimiento en cuanto a peticiones de licencia para construir es Boiro, donde este año se tramitaron 19 permisos para levantar casas, según los datos aportados por el Ayuntamiento. La crisis ha equiparado el volumen de construcción en casi todos los municipios barbanzanos, algo impensable cuando estaba en boga comprar pisos como churros.