La personal visión del pintor Álex Vázquez sobre la naturaleza, en el Simeón
22 sep 2014 . Actualizado a las 04:00 h.«Si has pasado tu infancia en el campo, toda la vida llevarás un almendro en flor en tu corazón», Juan Marsé.
Los elementos del paisaje y su impacto emocional en la naturaleza son los temas tratados en sendas exposiciones en el edificio Marcos Valcárcel con distintos discursos plásticos y desde variadas sensibilidades.
Álex Vázquez en «? como o aire se pinta a si mesmo» muestra una obra plástica centrada en el paisaje y las interferencias emotivas, afectivas y atmosféricas que hacen variaciones en discurso poético, de veredas de Machado traducidas en azules y sol de invierno; a través de la semántica de los colores y en su valor alegórico desde una interpretación humanística y existencial del tiempo y el espacio.
Resuelve la exuberancia de la naturaleza en obras triunfantes que recuerdan Las Geórgicas de Virgilio (poema en latín que celebra los trabajos de la tierra y sus frutos) en su discurso proteiforme y connotativo, personal y un tanto iconoclasta ya que rompe con los convencionalismos del paisaje y es tendente a la abstracción, mediante el uso de una empastada pincelada texturizada, aunque no gruesa, que deja entrever los recursos de cocina en los materiales, con una carga espiritual y abstractiva que genera una sensación de silencio y mundo interior.
La pincelada se transforma en mancha y los volúmenes se presienten sin perfiles que los cierren. La gradación tonal marca los contrastes con la impronta de la luz disolviendo los espacios que circunscriben los volúmenes. Pintura retiniana, que implica al espectador a través de su propia experiencia.
La sensibilidad de Álex Vázquez es heredera de una familia de grandes vocaciones artísticas como el arquitecto Antonio Palacios Ramilo, que proyectó obras inimitables como la Iglesia de la Veracruz, el Templo del Mar en Panxón, el monumento a la Virgen de la Roca en Baiona o el Círculo de Bellas Artes en la calle Alcalá de Madrid. A través de su larga trayectoria profesional el artista Álex Vázquez, evoluciona desde el realismo primigenio que impregna su obra en sus comienzos, con un protagonismo clave del dibujo, hacia un inquietante informalismo anticlásico, sin abandonar la figuración y con un interés perceptivo por la tensión de la luz, la vibración del movimiento y sus efectos en los objetos y el valor expresivo del color, a través de la investigación plástica.
El mar, vital e imponente se rebela contra el paisaje, rompiendo unos celajes tensos de Regoyos y Llorens Díaz y calmos y acuosos de Constable con la fiereza de un inconformista, con la terribilitá del movimiento de Turner en espacios alterados por líneas de horizonte que se pierden anulando perspectivas, espacios y fondos creando una atmósfera atemporal. Acrílicos sobre distintos soportes y formatos que se construyen con apasionadas pinceladas generando la sensación de un paisaje palpitante.
La exposición Entre a auga e a pedra concentró en el Simeón durante unos días a un nutrido grupo de fotógrafos aficionados en torno a un aprovechado curso de fotografía creativa y lightroom de retoque fotográfico, dirigido por Víctor Barro, cuyo tema expositivo eran imágenes panorámicas de mediano formato en el que los protagonistas son el agua, la piedra y distintos encuadres de parajes de la provincia de Ourense y sus alrededores.
Destacaba Un muíño das lousas de Salomé Caamaño, imagen de gran intimismo y nostalgia en su armonía de verdes muy contrastados y naturaleza exuberante y Mercedes Bosquet con una imagen paracinematrográfica y surrealista del puente viejo de Ourense erigiéndose, arrogante, sobre un cielo amenazante y hostil como una visión fantasmagórica y cómic de Sin City.
Las visiones alteradas por el gran angular de Víctor Barro muestran espacios imposibles en sus Pegadas de pedra, gran intimismo plasticista en las imágenes de Ana Balado, el paisaje en su esplendor, en panorámicas de Walter Saint-Blancard, Ana Isabel García, Mercedes López, Roberto Carlos Gómez, José Ramón Araújo, J. Luis Álvarez, Marisol Amoeiro y Patricia Pérez que forman parte de este proyecto expositivo, que ya dejó el Simeón pero tiene intención de itinerancia y del grupo constituido como FotoSíntese.
crítica de arte