Decía Feuerbach que para ver un cuadro se requieren muchas cosas, siendo la primera de ellas, una silla. Sin embargo, este hecho sería imposible para el viajero ocasional y diletante en Ourense, ya que el letargo estival mantiene a la capital sin oferta de ocio para aquel que buscase una nueva dosis de biodramina cultural. Curiosamente, existe un espacio en blanco de vacío que permite que centros expositivos financiados por fondos públicos se mantengan cerrados parte de agosto o sin programación cultural. ¿Es culpa de la falta de motivación del espectador o de la falta de interés para crear una oferta cultural atractiva para el mismo que lo sacuda de su estival letargo? Como devoradores de imágenes que somos, es difícil captar el interés del espectador con una figuración sugerente capaz de permanecer en su cerebro más que el tiempo en que se engulle la propia imagen, sin embargo, resulta insultante que la ciudad que un día fue considerada la Atenas de Galicia, se convierta intelectualmente en un espacio de puertas cerradas. ¿Será porque un pueblo culto es un pueblo peligroso y un pueblo inmovilista no repara en la manipulación que le priva de pensar y sentir con libertad? A las afueras del infierno mágico y lítico de las Burgas y sus ninfas, existe una oferta cultural interesante en las villas: Allariz, Maceda, Xunqueira, Celanova? elevando el nivel cultural con su compromiso, respeto por los artistas y difusión del arte y la cultura.