Que tengan buenas vacaciones. Antes de esa cordial despedida de Agustín Fernández Gallego hubo más de cinco horas de un duro debate municipal de una corporación que da la sensación que hace tiempo que ya no se aguantan. Áurea Soto estuvo como suele ser habitual en casi todas las salsas y se convirtió en la diana preferida de la oposición, que ya se hace un lío con sus imputaciones. Sin embargo a ella esa cantinela parece no inmutarle. Otra cosa fue cuando el portavoz del PP, Rosendo Fernández, le criticó su actuación como concejala de Personal y Recursos Humanos: «¡Non sabe nin de que fala! ¡Eu non son concelleira de Persoal! Salvo cando a directora xeral está de baixa ou vacacións». No se quedó conforme el portavoz popular, que esgrimió un escrito del gabinete de comunicación en el que se informaba de esa nueva competencia para la edila socialista. «Deixe iso que non é o BOP. Aí puido cometerse un erro», zanjó el alcalde Agustín Fernández.
Sin voz para el interventor
Las tiranteces entre el alcalde y el interventor volvieron a quedar de manifiesto. A raíz de la discrepancia del funcionario con el acta de la junta de gobierno en la que se aprobó el presupuesto, Rosendo Fernández le rogó al alcalde que le dejara explicarse. Fernández negó esa posibilidad. «¡Que cobardía política, que cobardía política!», gritó como respuesta desde su sillón el político conservador.