No habrá ni doble turno de trabajo ni apertura de un carril en fin de semana
02 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Como estaba previsto, a primera hora de la mañana de ayer se reunió la comisión de seguimiento de la incidencia del corte de la carretera vieja de Santiago, por la instalación del nuevo colector. La portavoz vecinal salió de la reunión con la sensación de que no había servido para nada, porque la buena disposición expresada por los representantes municipales y de la empresa constructora no se tradujo en hecho alguno. La obra está previsto que finalice el 9 de septiembre. Ayer se produjo el primer sobresalto debido al corte cuando una mujer trataba de trasladar a su hijo al hospital existente en el barrio.
La representación vecinal recayó en Sandra Ceide y Miguel Carballal. Al menos Ceide no pudo evitar sentir frustración tras la reunión. Pidieron que la empresa trabajase a doble turno, para que el corte de la carretera vieja de Santiago y, consiguientemente, todos los problemas para el tráfico en el barrio acaben cuanto antes. A lo sumo, según Sandra Ceide, la empresa se comprometió a estudiar la posibilidad de ampliar un poco el horario por las tardes. En todo caso, según la información que ayer se les facilitó, el fin de obra está previsto para el 9 de septiembre. Inicialmente, el corte de la carretera vieja de Santiago estaba previsto que durase siete semanas.
Tampoco fue atendida otra petición de los vecinos. Dado que los fines de semana no se trabaja en la obra, querían que quedase abierto un paso para el tráfico rodado, un carril aunque fuese estrecho. Pero no puede ser, según parece.
Menos rotunda fue la negativa en cuanto a la posibilidad de acercar a la zona en obras el punto de corte al tráfico de la carretera vieja de Santiago por el lado del puente romano; al menos se abrió la posibilidad de estudiar esta opción. En todo caso, los titulares de establecimientos comerciales indican que los vehículos de los usuarios, al igual que los de los residentes, pueden acceder a la zona.
Sobresalto
En el barrio de A Ponte circuló ayer una historia que indica las complicaciones que crea a los vecinos el plan de tráfico alternativo. Al parecer, durante la noche una mujer intentaba llevar a su hijo a Polusa y, nerviosa, debió de olvidar que la carretera vieja está cortada y se encontró con que no podía seguir y pasó un momento de apuro.
Los representantes vecinales siguen planteando, con preocupación, que si es necesario que acudan vehículos de emergencias a algunos puntos del barrio puede haber problemas serios. De hecho, en la reunión celebrada en la mañana de ayer, parece que no estaba muy claro cómo se quitan algunos bolardos instalados en el barrio si es necesario retirarlos para que pasen los vehículos de emergencias.