Una exhibición en la playa sirvió a los bailarines del Centro Coreográfico Galego para concluir el curso de «gyrokinesis» que recibieron esta semana
05 jul 2014 . Actualizado a las 13:45 h.Con la arena de la playa oleirense de Santa Cristina como escenario, el mar como público, y el cielo como telón, los miembros del Centro Coreográfico Galego (CCG) interpretaron ayer la danza más relajante de su vida. Una silla fue el único atrezo con el que contaron los bailarines, que sentados en círculo pasaron dos horas contorsionándose con movimientos ondulatorios, circulares y rítmicos, con los que debían sentir cada músculo y cada poro de su piel.
Esta singular coreografía se denomina gyrokinesis, una técnica a medio camino entre el pilates y el yoga, y que tiene como objetivo dar fluidez al cuerpo, además de armonía, vitalidad y bienestar interior. Si a todo ello se le une que mejora la flexibilidad y evita las lesiones que puedan sufrir los bailarines, se convierte en una práctica muy recomendable para los artistas de la danza. Los miembros del CCG pudieron descubrir todos los beneficios durante el curso intensivo que recibieron esta semana a cargo de Eva Pérez Atienza, bailarina profesional y profesora del Conservatorio Superior de Danza de Madrid, quien decidió poner punto y final a la actividad, con una sesión al aire libre en el arenal oleirense, a la que se sumaron varias personas.
Mercedes Suárez, directora del Centro Coreográfico Galego, se mostró encantada con los buenos resultados que se habían conseguido con esta iniciativa, «porque a los bailarines, con la velocidad y el estrés con el que deben trabajar, se le tensa mucho la musculatura, y no les deja bailar. El realizar estos ejercicios antes de bailar te libera de mucha tensión, es preventivo de lesiones, y además trabajas mucho la respiración. Después de realizar estos ejercicios llegan a la clase de danza y todo el mundo se siente más estirado, más relajado, sin esa tensión o estrés».
Reventados, pero contentos
Aunque habitualmente, antes de empezar los ensayos, todos los miembros del CCG hacen siempre un pequeño calentamiento, no habían trabajado nunca con técnicas como el gyrokinesis. «Yo realmente no la conocía, y la verdad es que todo el mundo se quedó encantado con los resultados. De hecho, aquí [en la exhibición de Santa Cristina] hay gente que no son bailarines. Hubiésemos querido hacer una convocatoria más grande, pero en Galicia como llueve tanto no sabes muy bien qué hacer, y hasta ayer no nos decidimos a venir. Es una pena, porque yo creo que podría haber venido más gente», lamentó.
El motivo de que se hubiese escogido una playa para cerrar el curso fue para ampliar aún más los beneficios de la gyrokinesis, «porque te relajas más al aire libre, y además la arena es amoldable, y no es rígida como el suelo». Durante dos horas, los bailarines del CCG estuvieron practicando todos estos ejercicios, que aunque eran muy lentos, les hicieron sudar la gota gorda. «Terminan reventados, pero relajados, contentos y felices», concluyó Suárez.