«O barrio de Vite é hoxe unha maravilla. Da gusto vivir aquí»

xosé manuel cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

ESTRELA ALONSO

Impulsor de diversas actividades, montó la procesión del Rosario

23 jun 2014 . Actualizado a las 15:51 h.

Juan es un hombre de Vite que nació en Pontepedriña y vivió en Os Basquiños, y a mucha honra en todos los casos. El Sar era un río con mejor pinta que hoy, y ahí se solía bañar de niño. Claro está, el tiempo avanza y los lugares mudan de fisonomía. La Pontepedriña vieja creció y de las casas de hace siete décadas solo quedan dos o tres. Eso sí, había una única taberna, muy pequeña, y hoy proliferan estos establecimientos, signo del avance.

Juan salió de Pontepedriña al alcanzar la veintena de abriles y hallar una mujer que le iluminó los ojos. Se fue a Os Basquiños. En ese momento se alzaba cerca el primer polígono público de España y ahí se asentó en 1978. Finalizada la primera fase, el secretario del delegado de Vivienda les pidió a los nuevos pobladores que, en honor a su hija, se le llamase Nuestra Señora de Belén y los vecinos asintieron. «Non había nada, claro, e empezáronse a montar negocios, bares e servizos», dice Juan. Y dos colegios, uno de los cuales dio luego paso a la Escola de Idiomas ante la merma de matrículas.

Y como un barrio naciente necesita símbolos y lazos de unión, a Juan Rey se le ocurrió montar las primeras fiestas y la procesión del Rosario: «A primeira festa fíxena no 81 e a primeira procesión no 84. Foi Xerardo Estévez o que portou o estandarte, acompañado de Servio Puente e Xaime Castiñeiras».

Más adelante decidió que los portadores de estandarte y cintas fueran «obreiros do barrio, para que todo o mundo fora igual e os da zona tiveran a súa oportunidade». Es la procesión más reciente de Santiago, con 31 años de vida. Juan también se movió, junto a otros vecinos, para dotar de una iglesia a Vite. El templo nació en 1995: «Até entón a parroquia de San Xoán estaba en San Martiño, pero dalí botáronnos».

Asimismo se involucró en el movimiento vecinal, con las viviendas del polígono en primer término: «Non estaban nada ben feitas e houbo que tapar humidades, poñer tellados e facer novas galerías». Detrás vinieron otros servicios y, sobre todo, otras fórmulas de convivencia.

Amabilidad

El discurso inicial del barrio se caracterizó por una falta de seguridad y una reputación terrible: «Ó principio invitábamos a xente de fóra a vir ó barrio e non quería pola mala fama que tiña. O certo é que andar polas rúas era bastante perigoso».

Todo eso, por fortuna para el vecindario, es ya un infausto recuerdo. «Hoxe o barrio, que ten 36 anos, é unha maravilla. Da gusto vivir. Disfrutamos de moitos equipamentos e servizos. Desapareceu de raíz a mala fama e destaca a familiaridade e amabilidade da poboación, que é moi colaboradora. Os das novas xeracións son amigos, como os que eu coñecín en Pontepedriña», proclama Rey. Cuenta que un médico que suele transitar por la zona desde el centro urbano le soltó en una ocasión: «Vite é a gloria».

Por lo que se ve, Juan ha recalado en la tierra prometida, de la que uno no se va ni con calzador: «Eu dende logo non, e a miña muller, que naceu nos Basquiños, tampouco». Juan sigue presidiendo la procesión del Rosario a sus 78 años. «Eu en Vite estiven en todo, sempre dentro ou colaborando para organizar o barrio», comenta. Y el vecindario responde: «A min aquí aprécianme e quérenme».

Compostelanos en su rincón juan rey guerra

Juan Rey Guerra

Ex jardinero