Su hijo de cuatro años asistirá a las ludotecas debido a cuestiones laborales
15 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Compaginar la vida laboral con la familiar no es tarea fácil. En esa situación se ve Carlos que, debido a su trabajo de bibliotecario en la Universidad de Vigo, se ve obligado a mandar a su hijo de cuatro años a las ludotecas de verano. Afirma que para él «es casi una obligación, por cuestiones laborales no me queda otra».
Es socio de la ANPA desde el año pasado y recurrirá a las ludotecas que se realizan en el colegio Álvarez Limeses, centro al que su hijo acude durante todo el curso, dos quincenas entre el mes de julio y agosto.
A pesar de su situación no se verá obligado, como es el caso de otros padres, a apuntar a su hijo en horario completo y con comedor, ya que su trabajo es más flexible y le permite dedicarle ese tiempo a su hijo y, a su vez, ahorrarse el gasto del comedor.
No será la primera experiencia que su hijo tenga con estas actividades ya que ha estado en tres ocasiones durante vacaciones de Navidad y Semana Santa.
A pesar de haber ido más veces, comenta que a su pequeño siempre le cuesta un poco al principio, sobre todo por el tema de hacer amistades con otros niños pero en cuanto pasan unos días «ya no hay problema».
Por otra parte, la experiencia que se lleva él como padre es satisfactoria, «lo que nos ofrecen es suficiente». Además, cuenta que el trato y la atención, aunque no los conoce de primera mano, son adecuados ya que «siempre sale contento y nunca ha tenido ningún problema».
En cuanto al precio y al horario no tiene ninguna queja ya que se adapta a sus necesidades y la cantidad que paga es «correcta y totalmente razonable».