08 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Salvo que la Patos entre en erupción y determine lo contrario, Pontevedra se va a escapar de esa peste de nuestro tiempo que asola los salones nobles de los grandes concellos galaicos. Y eso, para el gobierno bipartito de la capital, significa votos. Con la opinión pública hipersensibilizada con esto de la corrupción y un modelo de ciudad que hoy recoge los resultados de una apuesta valiente, BNG y PSOE, muy especialmente los primeros, navegan a favor de corriente. En política, no obstante, un año es un mundo.