«La austeridad también mata ideas»

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

XOÁN A. SOLER

Mañana cederá su puesto a Juan Viaño, al que le desea lo mejor

08 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Punto y final. Mañana a mediodía Juan Casares Long (A Coruña, 1950) dejará de ser el rector de la Universidade de Santiago y le cederá el mando al matemático Juan Viaño, ganador de las últimas elecciones a las que él no se presentó. Este ingeniero químico que trabajó en medio mundo se ha pasado en San Xerome cuatro años aferrado a la calculadora para capear una economía insoportable «y en el peor momento posible».

-¿Puede explicar ahora por qué no se presentó a la reelección?

-Tomé esa decisión porque necesitaba sosiego y distancia. No me sentía incapaz de sacar esto adelante, pero llega un momento en el que entiendo que debo dar un paso al lado.

-¿Ha hecho ya balance de amigos y enemigos tras cuatro años?

-Pues hace meses le daría una respuesta y ahora le tengo que dar otra. Cuando anuncié que no me presentaba se rebajó la presión y emergió una cercanía de mucha gente que compensó los malos momentos.

-¿Es tan compleja de gestionar como parece la comunidad universitaria?

- Hemos procurado tratar a todo el mundo por igual pero tampoco es que hiciéramos una gestión de café para todos. Nos dejamos la piel para que los que tuvieran proyectos de altura salieran adelante, aunque soy consciente de que quedó muchísima gente sin contentar. Había que priorizar.

-¿Se siente castigado por los que no pudo satisfacer?

-Mire, yo estoy convencido de que el gobierno colegiado es bueno, pero el tema del dinero es complejo y muy técnico, y de hecho el 95 % del profesorado no lo entiende. Solo saben si tienen presupuesto o no para sus cosas.

-En la campaña unos y otros le acusaron de no dialogar y de ir por libre, y así le fue que solo pudo aprobar unos presupuestos.

-Asumo que quizás no supimos transmitir nuestro mensaje, a pesar del esfuerzo que hicimos, sobre todo al principio.

-Juan Viaño, su sucesor, también fue un duro opositor suyo.

-Lo fue, pero le deseo lo mejor, porque si a él le va bien como rector, a la Universidade también. Le daré un consejo: no creo en los liderazgos visionarios, creo en el trabajo en equipo, como hacen los japoneses. Y respecto a su oposición, en la universidad tiene que haber pensamiento crítico. ¿Discrepancias? Todas.

-¿Fue justo Viaño con las críticas?

-Dejémoslo en que fue crítico. Es un hombre con experiencia y le van a tocar, como a mí, tiempos difíciles, pero la diferencia es que ahora la gente ya sabe lo que hay, algo que no ocurría al principio de mi mandato. Podrá sacar esto adelante y sabe que me tiene a su disposición, de hecho creo que nos hemos reunido unas ocho veces en los últimos meses.

-¿La crisis ha modificado la razón de ser de las universidades?

-Nuestro retorno tiene que ser social, nunca económico, pero siendo conscientes de las consecuencias de cada decisión. Por ejemplo, en la USC somos pioneros en la detección y protección de niños con altas capacidades. ¿Esto da resultados inmediatos? No, los dará a 25 o 30 años. ¿Debemos de invertir dinero en esto? Pues sí, porque nos puede ofrecer liderazgo a medio o largo plazo. Y conste que no tendríamos que hacerlo como institución académica superior.

-¿Quedaron velados todos estos estos objetivos sociales por la dictadura de los números?

-No, estos objetivos sociales se dieron de frente con una realidad muy dura. Tuvimos que asumir una deuda terrible y hacer un control del gasto exhaustivo. En cuatro años reducimos en 32 millones la deuda (de un total de 80), y los gastos corrientes en 30 millones.

-¿Y no se habrán pasado un poco con la austeridad?

-No nos hemos pasado en nada. No sabe lo difícil que ha sido pagar las nóminas algún mes. Y lo hemos hecho sin reducir la plantilla, porque era nuestro compromiso. La curva de crecimiento de pago empezó en el 2010 y llega más allá del 2016. Y tenemos deuda del año del 2001, así que hay que seguir reduciéndola. Aquí, o pagas o pagas. Al Claustro no le valió la solución de aplazar la deuda porque la gente no quería aceptar que no había más recursos.

-¿Tiene detectado cuál fue el peor momento?

-Los primeros 18 meses fueron terribles. Informé de lo que pasaba a todo el mundo, y la gente no entendía que de repente pasábamos de vivir tranquilamente a no poder hacer frente a los gastos. La comunidad pensaba que la crisis no iba con nosotros, porque resolvíamos los presupuestos con préstamos. Antes el Estado y la Xunta ponían más dinero y recurríamos a la deuda, esa es la clave. Créame, soy de los que piensa que la austeridad también mata ideas, proyectos, hechos... de todo, pero yo no podía arriesgar el futuro de la Universidade.

juan casares long rector en funciones de la universidade de santiago