Solidarios hasta el techo del mundo

La Asociación de Alpinistas con Cáncer escalará el pico Lenin, en Asia central, para recaudar fondos destinados a una niña de Valdeorras con parálisis cerebral


Redacción / La Voz

«Subir un sietemil es como luchar contra el cáncer: tienes que sufrir mucho por el camino antes de llegar a la cumbre», dice José Francisco García Romo, fundador de la Asociación Española de Alpinistas con Cáncer, un pequeño grupo de luchadores que, acostumbrados al esfuerzo, ofrecen su ayuda generosa a los que sufren.

Esa solidaridad va a llegar en esta ocasión a Valdeorras, en una curiosa carambola geográfica. Una preciosa niña de siete años de O Barco, Sheila Estévez, con parálisis cerebral espástica, necesita un andador especial que cuesta cerca de 7.000 euros. El caso despertó los buenos sentimientos de sus vecinos, que fundaron la organización Tapóns de Valde para recoger tapones de plástico y recaudar fondos con su reciclaje. De esta iniciativa se enteró otra organización humanitaria que combina el deporte con el socorro a los semejantes. Se llama Un kilómetro, una sonrisa, y su método de funcionamiento es organizar retos deportivos que atraigan a patrocinadores y donantes para finalmente entregar la recaudación a la persona o proyecto necesitado de fondos. El reto es culminar el pico Lenin, de 7.134 metros de altura, en la región de Pamir, en Kirguistán, descender hasta el campo 2 en snowboard y, a partir de allí, en parapente hasta la base.

Intercambio de ayudas

El deportista que ha aceptado el desafío es José Francisco. Y lo hace de muy buena gana porque «muchas veces nos han ayudado a nosotros». Hace unos años, en otra ascensión al mismo pico, José sintió unos fortísimos dolores en un costado. Al examinarlo los médicos, le detectaron un cáncer de riñón. «Me extirparon el riñón, me recuperé y fui haciendo cimas. Hasta que, dos años después, en un intento de escalada con mi hermana, que no pudimos culminar, la que sintió unos dolores muy fuertes fue ella. Le diagnosticaron un cáncer de pecho». Al recuperarse, decidieron fundar una asociación de escaladores que padecieran o hubieran padecido la enfermedad, porque «a nosotros la montaña nos ha ayudado mucho». Y se lo agradecen financiando una escuela infantil en Kirguistán.

El contacto con la pequeña de O Barco tuvo lugar gracias a otro deportista, el vigués Roberto Carril Comesaña, corredor de trail que mañana mismo emprende una larga carrera benéfica por Galicia, la ultra trail Aldeas do Courel, un recorrido de 81 kilómetros por la sierra del oriente gallego. Los fondos que recaude los destinará a la asociación que fundó José Francisco. En agradecimiento, los alpinistas quisieron apoyar una iniciativa gallega. Y ahí estaban los activos recolectores de tapones de Valdeorras, a quienes Carril conocía.

«Nos llenó de orgullo que este atleta pensara en nosotros. Al ver el caso de Sheila nos convencimos de que era necesario responder al reto». «Si la coronamos, esta va a ser mi segunda ascensión al pico Lenin -dice el alpinista madrileño- después de que me extirparan el riñón. Salimos para el Pamir el 25 de junio, para ir preparando las cosas. Si todo va como esperamos, en agosto Sheila podrá tener su silla».

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