El extrabajador de banca ourensano Jorge Pérez Vázquez abandonó el sector para regentar la tienda sobre naturismo y terapias alternativas con más solera de la ciudad
11 may 2014 . Actualizado a las 06:00 h.La calle Placer es el lugar idóneo para instalar un negocio cuya principal misión es procurar bienestar a la clientela. La energía positiva emana desde cada rincón. El propio dueño del local es un ejemplo de lo que se supone persigue una tienda que todo lo que despacha está enfocado a conseguir la armonía y el equilibrio con el entorno en que vivimos. «Yo no me considero un comerciante, no considero que trabaje porque hago lo que más me gusta. Me lo paso pipa cada día viniendo aquí», asegura Jorge Pérez Vázquez con una sonrisa de oreja a oreja. El propietario de Gandal dio un giro radical a su vida cuando decidió dejar su empleo en una entidad bancaria. Nacido en Arnoia por casualidad, creció y residió en Xinzo hasta que hace 22 años hizo las maletas con destino a Vigo, donde había estudiado informática.
«Fue una época en la que me empecé a cuestionar cosas porque lo tradicional ya no me valía para encontrar respuestas. Empecé buscando información en libros, pero había muy poco material ni a quién preguntarle. Entonces decidí que como no existía es oferta, la iba a crear yo». Así lo hizo. Abrió la librería que hoy es la única especializada en búsqueda espiritual y medicina natural que hay en la ciudad. «Primero estuve en la calle Poboadores pero poco tiempo después me vine para aquí. En noviembre hará 20 de años de la inauguración», recuerda.
«Mi intención de partida era abarcar todos los aspectos, disponer de bibliografía sobre terapias naturales, alimentación, la mente y el espíritu, como las diferentes tendencias de búsqueda interior, ya sea desde el cristianismo, budismo o cualquier otra filosofía de vida», explica. No le fue fácil al principio, porque el material editado era escaso. La demanda también era incipiente, pero creció rápidamente, aunque como él apunta, «antes había menos y compraban más, ahora hay más gente y compran menos, pero por la situación económica actual», razona.
Además del eje que vertebra el negocio, la oferta se completa con un surtido muy variado de mercancía, aunque toda enfocada hacia un mismo objetivo. Por ejemplo, las terapias alternativas con minerales, de las que es un ferviente servidor. «Además de ser bonitas, yo creo en su poder curativo. Cada una tiene sus propiedades, como la amatista, que te ayuda a tranquilizar la mente y a dormir mejor», afirma. También dispone de una sección a la que él le llama con humor «bazar nueva era», con velas, inciensos y objetos para decorar la casa y crear un buen ambiente en el hogar, productos de higiene personal, música, películas, instrumentos musicales o artesanía, «pero no sin sentido, sino que por el contenido, la forma o los materiales aportan algún beneficio», aclara.
Gandal albergaba antiguamente charlas y cursillos de alimentación, pero esa etapa quedó atrás. «Por falta de espacio y de tiempo ya no lo hago. Además antes era yo casi el único que hacía cosas en este tipo y ahora ya está cubierta esa demanda». Lo mismo ocurre con los libros en los que está especializado su negocio, ya que muchas librerías han añadido a sus secciones la de terapias alternativas, pero en su caso sabe de lo que habla y consigue lo que le pidan.
En el perfil de la clientela abundan las mujeres. «Más del doble», asegura. La gente entra en su tienda buscando felicidad y armonía. «Es que es lo que todos buscamos, pero cada uno tenemos un concepto diferente. Unos la encuentran en la juerga, otros en los viajes y otros en el día a día, en alimentarse mejor, en llevar una vida sencilla y coherente.... Pero ser muy estricto tampoco es bueno», opina.
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