Venezuela, acogedora y olvidada

Juan Carlos Martínez REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Venezolanos instalados en Galicia lamentan el escaso apoyo de los gallegos a sus protestas contra la represión del Gobierno chavista

20 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿Cuántos ucranianos conoce usted? ¿Y venezolanos?», pregunta un venezolano dolido por la prioridad que los medios de comunicación han dado en las últimas semanas a los sucesos de Ucrania frente a los de Venezuela. Las respuestas favorecen la tesis del interrogador: ucranianos, ninguno; venezolanos, decenas. En los dos casos ha habido muertos, pero en Venezuela son, en su mayoría, estudiantes, y «no se puede consentir que se reprima a los estudiantes que protestan con disparos en la cabeza», como resalta, con la voz quebrada, el caraqueño que llama al periódico.

Para dar salida ese dolor, La Voz reúne a tres venezolanos establecidos en Galicia. Son Noriana Torres, que vive aquí desde hace 11 años; Enrique Tortolero, que llegó hace diez, y Consuelo Ruiz, también llegada en el 2004. «Siendo Venezuela -dice Consuelo- un país que acogió a tantos españoles, y los trató tan bien, me parece bien ingrato, aunque suene feíto, que ahora no respalden al pueblo venezolano en lo que está sufriendo». Noriana coincide: «Las concentraciones que hemos tenido en Galicia las hacíamos solas nosotras mismas, sin verdadera solidaridad de los gallegos. Y hay que sumar, porque estamos hartas de llorar, y la gente allí lo está pasando muy mal».

¿Cómo es posible que un régimen fuerte, como el bolivariano, no sea capaz de controlar la violencia? «Al chavismo le interesa la violencia -dice Tortolero-. Los colectivos armados son los que mantienen al régimen y los malandros están protegidos. Chávez quiso hacer lo mismo que Fidel en Cuba; Fidel armó al pueblo; pero no dio armas a los delincuentes de Cuba, en cambio Chávez, sí. En los muchos vídeos que llegan por las redes sociales se ve cómo actúan. Y cómo amenazan desde la calle a quienes los filman». Consuelo añade matices: «En Venezuela siempre ha habido mucha inseguridad. Antes de que llegara Chávez me asaltaron más de 15 veces. ¿Qué es lo que pasa?: que ahora la inseguridad está en manos del Gobierno. Ahora le tienes más miedo a la policía que a los malandros. Chávez ganó legítimamente; yo no le voté, pero lo reconozco. Pero fue perdiendo apoyo, y la única manera de mantener el control fue dándole motos y armas a la gente, y esos que llamamos los motorizados comenzaron a hacer lo que él mandaba: ¡Salgan ahí y asusten!».

Escépticos

¿Ven alguna posibilidad de una salida pacífica? «A medio o largo plazo, pero antes de eso va a correr mucha sangre», dice Tortolero. «Ellos (los dirigentes chavistas) no van a salir por las buenas, porque saben que tienen crímenes de lesa humanidad. Si se van, pueden ir presos. Hace unos días Maduro dijo que si a él lo tumbaban, iban a salir todos los motorizados, y a ver quién los podría controlar».

Pero Chávez ya perdió una votación, la de su reforma constitucional. «Sí -asiente Consuelo-, pero es muy difícil. Yo tenía una empresa; habíamos firmado con el Gobierno un contrato para hacer parte del aeropuerto de Maiquetía. Y voté en contra de Chávez. Como ellos saben que yo voté contra él, el contrato se anuló y lo perdí todo. No pude volver a optar a ningún trabajo en Venezuela. Así la gente tiene pánico».

¿Si no es a través de las urnas, qué solución le ven a esta situación? «Si Estados Unidos se conciencia -añade Consuelo-, y deja de comprar petróleo, porque ahora mismo son los únicos que lo están pagando con dinero fresco, sería triste para los venezolanos, pero sería la única manera de que pudiéramos salir de ahí». «No va a ser sencillo -concluye Noriana-. El problema es que no se une el pueblo, porque ya se creó lo principal, que es la división».