Un cachito de los premios Maestro Mateo se esconde en Betanzos. Durante la gala celebrada en A Coruña allí se sentó Andrés Seijo (Betanzos, 1991), un joven y prometedor realizador audiovisual que degustó el éxito del premio al mejor corto, 3-1=0, una dura historia condensada en veinte minutos, dirigida por Juan Galiñanes y Olga Osorio. Durante el rodaje Seijo desarrolló las labores de segundo ayudante de dirección.
-¿En qué consistió su labor?
-Coordinar a todo el equipo de grabación, conseguir el silencio, que no siempre es fácil, y esbozar todo el plan de rodaje con el primer ayudante y la productora.
-¿Dónde se rodó?
-En Iñás, en una casa de una diseñadora de interiores.
-¿Y cuántas personas se necesitan para rodar un corto premiado?
-Además del Maestro Mateo, este trabajo también ha sido reconocido con el Premio Carlos Saura al mejor cortometraje nacional en Zaragoza. Volviendo a tu pregunta, en 3-1=0 participamos alrededor de cuarenta personas, entre ellas tres actores y dos dobles. Para mí personalmente fue la primera experiencia como trabajo profesional.
-Pero ya ha participado en otros rodajes y grabaciones. ¿Lo último?
-También de la mano de Galiñanes y Osorio es el videoclip de Escuchando elefantes, Silvia Rábade y Carlos Tajes... Se rodó en el plató de la Escola de Imaxe e Son de A Coruña, trabajamos 40 horas en un fin de semana. Anteriormente también participé en la gala de la orquesta Panorama contra el cáncer, en general procuro aprovechar y aprender de todo lo que me va saliendo.
-¿Cuáles son sus directores de referencia?
-No es que me obsesione el mundo de la dirección, me encanta lo que hago. En España me gusta mucho la forma de contar las cosas que tiene Alejandro Amenábar, y del exterior me quedo con Gus van Sant. Aunque mi película favorita es París Texas, pero Win Wenders es muy dispar.