El museo reabrió en Semana Santa y podrá visitarse hasta el domingo
18 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Las puertas de la Casa da Troia vuelven a estar abiertas. Las habitaciones que en otro tiempo ocuparon los jóvenes acomodados hospedados en la fonda estudiantil escuchan de nuevo el ajetreo humano. Ahora son turistas los que recorren las estancias del museo compostelano, que en los últimos años recibe visitas exclusivamente en época estival y Semana Santa. Dentro de ella se puede ver una parcela del pasado de la ciudad, ya que recrea la popular pensión fundada a finales del XIX por Generosa Carollo para salir adelante al enviudar. Por ella pasaron muchos jóvenes matriculados en la Universidade de Santiago entre 1886 y 1906. Uno de ellos, Alejandro Pérez Lugín, acabaría dándole fama internacional en 1905 al escribir una novela ambientada en la misma hospedería, libro que llegó a ser el tercero más vendido en aquel momento, después del Quijote y la Biblia.
El recorrido por el histórico inmueble incluye sus cinco plantas. El recibidor, al que todavía llegan turistas desorientados buscando una cama, era el antiguo zaguán; una zona de paso tanto para personas como para los caballos que bajaban a las cuadras. A ellas se accede bajando por unas intrincadas escaleras, pensadas para el paso de animales. Allí se conserva el característico plato de ducha en el que se aseaban los habitantes, «una vez al mes, y por prescripción médica», bromea el guía.
En la primera planta se encuentra la sala de visitas o de respeto, donde Carollo negociaba el precio de las habitaciones, y un comedor que servía a la vez de sala de estudiantes. Estos se alojaban en el segundo piso, en donde hay dos habitaciones, una para cuatro inquilinos y otra individual (que costaba una peseta más que la comunitaria). Por último, en el nivel superior se encuentra la cocina, con su lareira original, y la pequeña alcoba de la propietaria con unas dignas vistas a la Catedral. Muebles, decoración y vestimentas recuperados de la época aderezan la visita junto a vestigios de la novela de Lugín y de la tuna compostelana, dado que la Asociación de Antiguos Tunos Compostelanos fue la principal impulsora del museo y es su actual gestora.
La Casa da Troia estará abierta hasta el domingo, en horario de mañana y tarde (de 11 a 14 y de 16 a 20 horas). Por ella pasaron desde el sábado más de 150 visitas y se esperan cerca de 300, sin contar con huéspedes trasnochados.