Un mente prodigiosa para idear robots en Georgia

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA/ LA VOZ

FIRMAS

La ingeniera industrial caldense, María Santos, obtiene una beca Fulbright para completar su formación en Estados Unidos

05 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo suyo es la robótica móvil aplicada a la industria para grandes movimientos de cargas en almacenes, en terminales portuarias y otras centrales de servicios. María Santos es una joven ingeniera de 23 años, natural de Caldas de Reis y residente en Pontevedra, que acaba de obtener una de las dos becas Fulbright de posgrado en Estados Unidos para españoles, concedidas con el apoyo de la Fundación Iberdrola. Se trata de una de los programas más prestigiosos del mundo de intercambio educativo, científico y cultural entre ciudadanos de EE.?UU. y de 150 países. Para darse una idea, en este programa Fulbright han participado 44 premios Nobel, 68 premios Pulitzer y 5 premios Príncipe de Asturias.

Excelencia

María estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Vigo y se especializó en Automática y Electrónica con un apabullante expediente académico que arrastra desde el bachillerato en el IES Aquis Celenis caldense. De hecho, en el 2008 fue premio de Excelencia Académica de la Consellería de Educación. Acabó la carrera el año pasado, actualmente está haciendo en la Uvigo el Máster en Investigación en Tecnología y Procesos avanzados en la Industria y el próximo mes de agosto se irá a Atlanta dos años para realizar otro máster de robótica en la Georgia Tech, considerada una de las mejores universidades en ingeniería de los Estados Unidos y el noveno centro más prestigioso del mundo en esta especialidad. «Sí, tiene mucho prestigio», comenta María Santos. A esta joven ingeniera no le gusta nada alardear de sus éxitos académicos ni del prometedor futuro que todo el mundo le augura. Nunca pensó que podría ser seleccionada para este programa y para ella es una gran responsabilidad, pero sin abrumarse. «Después de esta beca lo que espero es tener un futuro profesional más asegurado del que tengo ahora en España y poder dedicarme a la investigación, que es lo que quiero», explica. En sus planes no está el quedarse después de esta formación en Estados Unidos. «Realmente, no me podría quedar -aclara-, porque voy con visado de intercambio a aprender algo que después tenga repercusión en España, digamos que mi país apuesta por mí para recuperarme una vez que finalice mi proyecto de estudios allí».

Violinista

Detrás de esta mente tecnológica se esconde una amante de la música. María Santos estudió la carrera de violín en el Conservatorio Profesional de Música Manuel Quiroga de Pontevedra. Toca este instrumento desde que tenía ocho años y esa es una de las razones por las que en su día fijó su residencia en esta ciudad. «No, no soy ningún bicho raro», aclara. Como a cualquier chica de su edad también le gusta el cine, la lectura y viajar. Ya ha cruzado otras veces el Atlántico y Estados Unidos no es un destino desconocido para ella. «El verano pasado estuve en Boston de vacaciones». Y esta vez lo hará como ingeniera de la mano de Iberdrola para ampliar sus conocimientos en robótica industrial con el prestigioso programa Fulbright.