Las consecuencias del maltrecho césped no son nuevas. El año pasado, por estas fechas, a principios de abril el partido de fútbol entre el CD Lalín y el Mondariz había tenido que ser suspendido debido al mal estado del terreno de juego, con visitantes y árbitro ya en el Cortizo. Después, estuvo un mes sin que nadie pudiese disputar encuentros sobre él. Unos meses antes, también se habían limitado los entrenamientos a los equipos sobre el césped depués de que quedase muy deteriorado. Este año, la historia volvió a repetirse, en febrero el Cortizo volvió a mostrar de nuevo sus carencias. El derbi entre el Lalín-Estradense tuvo que disputarse en el campo de hierba artificial. Ahora, el Concello ha optado por limitar más su uso para preservar el terreno de juego que, desde hace semanas, también genera quejas ya que los agujeros que presenta pueden conllevar lesiones.