Una foto y sobran las palabras

Alicia Fernández LA SEMANA DE...

FIRMAS

30 mar 2014 . Actualizado a las 08:00 h.

Hace unos días La Voz de Barbanza ilustraba la llegada del buen tiempo con la foto de una playa de la comarca donde una mujer se introducía en el agua para bañarse. Iba acompañada de dos perros de considerable tamaño que parecían saltar a su alrededor. A pesar de que la imagen habla por si sola, y sobraría el resto del artículo, permitan unas consideraciones sobre el asunto.

Por desgracia esa es una estampa habitual en muchos de nuestros arenales, como ya he puesto de manifiesto en otras ocasiones. También en los parques y zonas de paseo. Hasta el punto de que parece normal lo que no lo es. En las áreas de esparcimiento de los ciudadanos los perros deben ir con correa y, según la raza, incluso con bozal. En otras, como las playas de baño o las zonas infantiles de los parques, no pueden entrar de ninguna forma. Pues bien, esta anomalía parece no importar mucho a quienes deben velar porque se cumplan las normas. Es más cómodo y rentable exprimir el Código de Circulación y multar por los motivos más rebuscados. Entre dueños con poco civismo y autoridades con poca responsabilidad hemos llegado al punto de tener que evitar ciertos espacios que eran para las personas.

Solo después de algún incidente más o menos grave se toman medidas. Habrán visto el vídeo filmado en la playa de La Concha donde un perro considerado peligroso, suelto y sin bozal, ataca a un hombre que paseaba por la playa en compañía de una joven. Ante la incapacidad física del dueño -la mental ni se le supone- para contenerlo, tuvo que ser la actitud decidida de la chica la que pusiera fin a las mordeduras del can. Supongo que ahora la policía de esa ciudad estará más vigilante en el cumplimiento de las normas.

Aprovechando esta cuestión también poner de manifiesto la escasa atención sobre otros aspectos como tirar basura en los montes, no usar las papeleras en espacios públicos, no recoger los excrementos de los perros, orinar en la calle, los daños en elementos ornamentales, etcétera. Todos provocan más incomodidades al conjunto de los ciudadanos que, por ejemplo, aparcar en el lado contrario al sentido de la marcha en el casco urbano; que por mucho que lo recoja el código como infracción, es una soberana estupidez del legislador. Primero porque habitualmente se aparca en el mismo lado por comodidad y segundo porque no creo que existiese un elevado índice de accidentes por esa causa que lo aconsejara.

En todo caso yo creo más en la educación y la concienciación que en la sanción para corregir cualquier comportamiento antisocial. La multa debe ser el último recurso y no el habitual. Como ejemplo están las sanciones de tráfico: ¿En los municipios de la comarca donde más se multa tienen una mejor circulación o se aparca mejor? Para nada. Otra cuestión es que en las actuales circunstancias esa política se haya convertido en una fuente de ingresos muy interesante para algunos consistorios. ¡Echen cálculos!.