Si el sector terciario es el gran motor de la economía vilagarciana (según los datos que Eptisa ha manejado en su diagnóstico sobre la ciudad para reformar el PXOM, el 68 % de los puestos de trabajo y el 75 % de las empresas del municipio están englobados en él), el comercio al por menor es, sin duda, la mayor de las pilas que lo alimentan. El último censo actualizado de la Cámara de Comercio sitúa en la capital arousana un total de 1.100 establecimientos frente a los 3.329 que abren sus puertas en toda la comarca, incluyendo en ella a Catoira, Valga y Pontecesures, además de Sanxenxo. La conclusión es obvia: Vilagarcía concentra la tercera parte del tejido comercial de la orilla sur de la ría de Arousa. Un tejido que, pese a los reveses de los últimos años, no ha retrocedido. Todo lo contrario, el número de pequeñas empresas dedicadas a la venta al detalle prácticamente se ha duplicado desde el 2005.
Su importancia, desde el punto de vista laboral, corre pareja a este papel estructural preponderante. Aunque las diferencias son amplias, en función del objeto y dimensión del establecimiento, cada uno de ellos mantiene en activo al menos a un asalariado, además de su propio titular. El promedio mínimo es, por lo tanto, de dos trabajadores por negocio, lo que arroja una cifra que oscila entre los 2.000 y 2.200 empleos directos. Ninguna empresa establecida en O Salnés se acerca a estos dígitos.
Esta amplia dotación comercial otorga, además, un poder de atracción importante, puesto que a Vilagarcía acuden a hacer sus compras habitantes del entorno próximo, desde Catoira, Vilanova, Cambados y A Illa hasta Caldas. Lo cual se acompaña de un alto grado de fidelidad por parte de los vecinos de la ciudad. De acuerdo con un estudio encargado hace años por el consorcio comarcal, el 82 % de los vilagarcianos realizan sus compras en el municipio y son los arousanos que más gastan en los negocios de su concello.