Vigo no saldría adelante con sus propios medios
09 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Esto del desarrollo sostenible, que viene siendo como decir calvo melenudo, es un concepto que arrastramos desde hace unos treinta años y que se resume en que satisfacer las necesidades de las generaciones presentes no comprometa la posibilidad de que las generaciones futuras puedan satisfacer las suyas, social, económica y ambientalmente, definiendo ahora como sostenible lo que antes llamábamos ecológico. Cambios en las formas pero poco en el fondo. Los indicadores ambientales clásicos son la producción y consumo de alimentos y agua, producción y demanda de energía, consumo de recursos naturales y generación y capacidad de gestión de residuos.
Irrelevancia agrícola
Juguemos a analizar cual sería el índice de sostenibilidad que tendría Vigo si con nuestros propios recursos tuviéramos que hacer frente a esos indicadores. ¿Será Vigo sostenible? Descartada la agricultura y ganadería propias, por irrelevante pues en el Vigo rural las huertas son prácticamente para autoconsumo, solo nos queda la ría como fuente de alimento. Las descargas de pesca artesanal, que incluyen bajura, litoral y marisqueo, rondan los 11 millones de kilos anuales (no llega ni al 1% del total), pero el dato es engañoso pues abarcan desde A Guarda hasta Cangas.
La conclusión es que si nuestro alimento dependiera exclusivamente de la explotación de nuestras aguas territoriales municipales solamente podríamos comer un día, una sola comida, y eso a costa de colapsar completamente el ecosistema de la ría. Pan para hoy y hambre para mañana, literalmente, y con un descenso continuado de capturas en pesca de bajura y litoral de un 0,4 % anual desde 1998. Exactamente eso es lo que estamos haciendo.
La pesca actual, por mucha política del avestruz que aplique el sector, ya es insostenible hoy y demanda una reconversión radical. Lo que tendríamos garantizado, y ya es mucho, pero con muy serias restricciones, sería el acceso al agua. Aunque no lo parezca, en la ciudad producimos energía, incluso renovable. Aceptando los datos aportados por David Regades sobre la producción de los cuatro mini aerogeneradores instalados en Vigo, 27.000 kilovatios anuales (aunque un dato tan optimista no se lo cree ni él), e incluso añadimos locamente 30.000 kilovatios producidos por las placas fotovoltaicas urbanas, el resultado es que la producción eléctrica propia acumulada en todo un año cubriría las necesidades de energía de la ciudad durante 15 segundos.
Podríamos sumar un segundo más si incorporamos el metano del vertedero de O Zondal y los lodos de depuradora. Curiosamente, a ninguna lumbrera municipal, autonómica o ministerial se les ocurrió incluir una mini turbina hidráulica en el diseño de los colectores de la depuradora para suministrar parte de la electricidad de la propia planta. Ahí les dejamos la idea.
Árboles escasos
Sobre los residuos que generamos y enviamos por tierra, mar y aire tampoco nos salen las cuentas de sostenibilidad. Los residuos sólidos, más de 300 toneladas diarias de urbanos y unas 20 de industriales, se procesan lejos de nuestras fronteras. La masa forestal de Vigo y su entorno solamente consigue retener y depurar la mitad de nuestra contaminación atmosférica, y cada vez menos. Nuestro único sistema propio de depuración se limita a las aguas residuales, y el culebrón de la depuradora y sus deficiencias son de sobra conocidas.
La conclusión es que Vigo no es una ciudad sostenible, pero apuesten algo a que nada de esto va a figurar, otra vez, en las negociaciones del presupuesto municipal. A modo de reflexión podríamos decir que presumimos, legítimamente, de ser la ciudad más importante de Galicia, pero ese orgullo lleva implícita una cierta arrogancia, y deberíamos dejar de ser arrogantes tomando conciencia de que somos absolutamente dependientes de lo que pasa fuera de nuestros límites territoriales. Con nuestros propios medios no sobreviviríamos ni medio día.