El Concello quiso demostrar su apoyo a la Carta Magna aprobada en Cádiz
04 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Un año después de la aprobación de la primera constitución española en Cádiz, la corporación viguesa mostraba, por segunda vez en poco tiempo, su apoyo público y sincero a la Carta Magna, otorgándole su nombre al barrio del Areal. «A imitación de las naciones cultas de todos los siglos, que les ha sido preciso el imprimir las ideas morales por medio de los símbolos o caracteres alusivos y fáciles de percibirse por los sentidos», comenzaba diciendo el acta municipal firmada por el alcalde, procuradores y síndicos generales el 18 de marzo de 1813.
El discurso del alcalde Cristobal María Falcón fue tan humanista que llega a decir: «aquel día de luz en que el Congreso Soberano Nacional mandó publicar la Constitución liberal de la monarquía y con ella elevó a los abatidos españoles a la dignidad de hombres».
La elección del espacio extramuros vino dado por «la estrechez del recinto de la ciudad y el no haberse acordado aún el pasaje donde debería edificarse la nueva población». «De su particular adhesión al Código Ilustrado que asegura la Libertad Nacional, a lo menos quiere expresar [este ayuntamiento] en la parte que está en su poder, dando desde hoy el dulce nombre de Barrio de la Constitución al del Arenal, comprendido desde el convento de las religiosas [actualmente, Inés Pérez de Ceta] hasta el puente que se encuenta cerca del camino que se dirige a San Lorenzo [cerca de Isaac Peral, donde desembocaba un riachuelo]», acordaban los corporativos vigueses.
Para conmemorar el hecho, se ordena desde el ayuntamiento colocar «en la mediana que viene aver hacia los límites de la parroquia de Santiago de Vigo, una pirámide de piedra adornmada con las alegorías e ynscripciones propias» (sic). La gobierno de Falcón comisionaba a diez personas para «combiden a los vecinos que gusten subscribirse a su costo» (sic).
Para asegurarse de que el nuevo nombre del barrio va a ser empleado por los vecinos, el ayuntamiento establece una multa de cuatro ducados a quien use cualquier otro. Se añade en el acta municipal que el importe de la multa será aplicado a la reparación de las calzadas del barrio de la Constitución. Un bando, que se mostraría «en los tres sitios más públicos y acostumbrados de esta ciudad», daría cuenta de los acuerdos.
Esa misma noche, para celebrar el primer aniversario de la aprobación de la Constitución de Cádiz, se iluminó la fachada de la casa consistorial, así como la casa del «comandante general de las armas de esta provincia, Alejandro Ojeas», la del comandante militar de Marina, Julio Alonso Espino y otros vecinos. Las campanas de la colegiata redoblaron hasta pasadas las once de la noche.
Ya por la mañana del día 19 de marzo, se celebró un misa en la colegiata y se cantó un Te Deum al que asistió todo el Ayuntamiento y demás autoridades militares de la plaza. A su término salió la comitiva, escoltada por los sargentos de dragones del regimiento Lusitania, una compañía de Artillería y los tambores y trompetas de la guarnición.
El 26 de julio del año anterior, el gobierno de la ciudad de Vigo había renombrado la plaza Mayor como plaza de la Constitución en el mismo lugar donde se encuentra hoy en día. Aquel magno documento, aprobado en 1812 en Cádiz, fue leído en alto en aquel lugar ante un gran número vecinos y la presencia de toda la corporación.
Aquella corriente liberal se vió detenida una vez regresó del cautiverio francés el rey Fernando VII. El monarca borbón dictó un Real Decreto el 4 de mayo de 1814 por el cual suprimía las Cortes, la Constitución y toda la legislación realizada por la Cámara durante su ausencia.
En Vigo, la nueva corporación, presidida por Gabriel Méndez de Quirós, tardaba veintidós días en acatar aquel Real Decreto que daba el golpe de Estado. Los concejales acordaban el 26 de mayo de 1814 derogar los nombres de la Constitución en la nomeclatura del callejero vigués. De esta forma, regresaba el nombre de plaza Mayor para el espacio público abierto ante la casa consistorial, mientras que el barrio de la Constitución volvía a ser denominado como barrio del Arenal. Mientras el primero fue recuperado durante el Trienio Liberal y todavía hoy se conserva, el segundo fue definitivamente abandonado.