Entre masajes y voleas

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

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OSCAR CELA

Internacional con España, alterna los roles en los dos clubes lucenses

03 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La carrera deportiva de Pepo Garrido (O Caurel, 1981) se desarrolló durante catorce temporadas en la Superliga 1 de voleibol. Internacional absoluta con España -fue convocada por primera vez con el combinado nacional a los 17 años-, su vida dio un giro el pasado verano. Lo Después de ganarlo todo con el Haro, decidió virar el timón hacia su vida profesional. Regresó a Lugo, ciudad a la que se había mudado en 1988, y vinculó su presente a dos de los clubes femeninos más arraigados en la ciudad de la muralla: el Ensino y el Emevé.

El cambio de dirección empezó a tomar forma en Navidad de 2012. «Estaba en el Haro y, al final, fue un año ideal. Ganamos la Liga, la Copa y la Supercopa. En diciembre, había pensado que sería mi último año como profesional, porque el deporte femenino no atraviesa un buen momento económico», relata.

Además, el Ensino se cruzó en su camino: «En diciembre también recibí una llamada para saber si me interesaba ser la fisioterapeuta del club. Si lo ganábamos todo en el Haro, era un buen momento para retirarse». Todo marchaba sobre ruedas para una despedida por la puerta grande, pero en el penúltimo partido de la final, se lesionó de gravedad. Se rompió el talón de Aquiles. «No quería dejar el voleibol con esa sensación», reconoce.

La que era capitana del Haro añadió otro trofeo a su carrera, pero con la sensación agridulce de ver los toros desde la barrera. Sin embargo, no había vuelta atrás. Su próximo destino era Lugo.

Hizo las maletas y se enroló en el Emevé, conjunto que marcha tercero en la Superliga 2, al mismo tiempo que iniciaba su periplo como fisioterapeuta del Ensino, equipo de la categoría de plata del baloncesto nacional.

Acerca del voleibol, señala que «me vino fenomenal no dejarlo de repente». Por motivos laborales, solo actúa en los partidos como local, además de algún esporádico desplazamiento como el que llevó al Emevé a la consecución de la Copa Princesa.

Y en cuanto al paso al deporte de la canasta, ha supuesto un giro a lo desconocido para Pepo. «Ahora ya estoy más al día. Estaba acostumbrada a ver baloncesto masculino y pensaba que el femenino no me iba a gustar mucho. Pero el equipo de Liga 2 es bastante más intenso que uno de vóley de la misma categoría», confiesa. Aunque reconoce que el cambio conlleva sus peajes: «Muchas veces, estoy sentada en el banquillo y no me entero. A veces pregunto cosas muy tontas, pero me van informando».

No obstante, se muestra encantada de formar parte del Ensino: «Que te llame un club como este supone una ocasión ideal, porque tiene una estructura de élite. Cuentan con fisio todo el rato, algo que no sucedía en los equipos de Superliga 1 de voleibol en los que milité».

A sus 32 años, aún le queda cuerda para rato, pero ve complicado regresar como jugadora a la Superliga 1 de voleibol: «Se necesita más implicación».

Mientras tanto, cuenta en su palmarés con títulos de todos los colores -recuerda con mucha ilusión los de la Copa de la reina-. Y posee el honor de haber formado parte de la selección absoluta que se clasificó por primera vez para un Campeonato de Europa.

Mientras tanto, desarrolla con entusiasmo su labor como fisio en el Ensino. «Por edad, me siento una jugadora más. Además, tengo la ventaja de haber sido deportista. Muchas lesiones que yo padecí son parecidas a las que sufren en el baloncesto», expone.

Entre redes y canastas, forjándose con dos equipos de la segunda categoría, reconoce que disfruta y aprende. Y, también, que aún le queda un trecho para alcanzar su mejor nivel: «Ahora salto poco. Javier Muñoz -entrenador del Ensino- siempre me hace bromas acerca de si puedo hacer un mate. Pero...».