Por algo será...


Dice el cliché que, si un famoso puede elegir, viviría en Miami, como Ricky Martin, Julio Iglesias o Carme Chacón. Mientras que los futbolistas prefieren California, como David Beckham. Así que asombra cuando alguien, ya con la vida arreglada, se queda a vivir en un sitio donde llueve mucho. Y donde, además, la población local anda todo el día quejándose, como es el caso de Vigo.

Pero ayer leí una entrevista en Clarín con Augusto Fernández, genial futbolista del Celta. Y el internacional argentino confesó sentirse en la gloria en esta ciudad, pese a bromear con que, el primer año, eligió una casa en A Madroa y le parecía que se había ido «al monte a vivir con Tarzán». «Imagínate que allá arriba estaba nublado y con neblina, y bajábamos a la ciudad y nos dábamos cuenta de que era un día de sol...», explica en el artículo.

«Me sorprendió la gente del Celta. Es muy seguidora, acá llueve mucho pero el hincha siempre está», dice Fernández, que ya tiene una niña viguesa, Ámbar, de un año y medio. El 8 de la albiceleste tiene sorna. Pero, al hablar, se le nota que está a gusto en Vigo. Y que disfruta de la ciudad y de la gente, aunque no sea fan del marisco.

El suyo no es un caso único. Gustavo López, hoy un gran comentarista deportivo, tiene casa en la ciudad. Y nunca deja de barrer para Vigo y para un celtismo que lo sigue adorando, ya desde los tiempos en que le llegó a pedir matrimonio Catanha.

Karpin, que vivió en Valencia y Donosti, eligió Vigo como su hogar en España. Y aquí hizo negocios, con mayor o menor fortuna. Y Mazinho crió a sus hijos en Vigo y sabe que esta ciudad es su casa.

Uno ve todo esto y se asombra de que, a veces, seamos tan críticos los propios vigueses. Si a otros les gusta, se quedan, y son hoy vigueses. Por algo será...

eduardorolland@hotmail.com

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