Una revista de Canadá se hace eco de las pruebas

La Voz

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La investigación sobre el empleo de madera de roble gallego y de castaño en la elaboración de barricas, financiada hasta hace poco por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, corrió a cargo del departamento de Ingeniería Agroforestal de la Escuela Politécnica Superior de Lugo y del área de Tecnología de los Alimentos y el Instituto Regional de Investigación Científica Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha. Por lo que respecta al castaño, algunos de los resultados de la experiencia fueron recogidos en la publicación Food Research International, revista del Instituto Canadiense de Ciencia y Tecnología de Alimentos.

El artículo se hace eco de diferentes pruebas realizadas con madera de castaño a partir de vinos de la variedad tinta tempranillo de una bodega de Ciudad Real. En el caso de la utilización de barricas de 225 litros, los períodos de crianza no muy prolongados y los tostados medios de la madera parecen ser los más adecuados para esta uva. «Los vinos son potentes, pero no he visto que el potencial tánico sea excesivamente fuerte», indica Díaz-Maroto.

El roble se agota

Según advierte el estudio publicado en Food Research International, el uso casi exclusivo de roble en las barricas «no solo está causando un agotamiento de las principales zonas productoras de roble para tonelería, sino también una homogeneidad importante en la oferta de vinos de crianza».