Una botica donde se sirven callos

La Voz

FIRMAS

monica ferreiros

Las historias vividas en el Farmassia darían para rodar una película

09 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El estrés no es bienvenido en el Farmassia, un bar con nombre de botica en el que no se sirven precisamente ansiolíticos y en donde lo más parecido a las aspirinas son los garbanzos que se le echan a los callos, capaces de quitar el frío a un esquimal y las preocupaciones a cualquiera. La luz del sol apenas atraviesa este negocio que solo tiene una norma escrita en la pared: «Neste local abrimos cando chegamos, pechamos cando nos imos e se ves que non estamos é que non coincidimos». La retranca alcanza aquí otra dimensión.

Llueva, truene o haya alerta de temporal con nombre de mujer,el Farmassia comienza a servir vinos desde antes del mediodía y se va llenando conforme las agujas del reloj van marcando las horas. El propietario, José Antonio Caamaño, suele llegar con su sombrero y una historia que contar. El establecimiento abrió en los años sesenta con el nombre de Avenida. Caamaño lo regenta desde los ochenta después de poner en marcha conocidas discotecas como la Samba de Palmeira.

El bar es más que un clásico en Boiro y las aventuras allí vividas darían para rodar una película. Algunas ya han sido plasmadas en un libro que lleva por título Unha ruta nostálxica pola hostalería de Boiro y que firma Braulio Anca. Habla en sus páginas de que el Farmassia es «un dos sitios máis típicos e pintorescos de Boiro e que con todo,figura como lugar descoñecido para moitos veciños que nunca se atreveron a entrar». También explica que en el establecimiento «infórmante con satírica ironía das últimas noticias da actualidade e que na maioría dos casos son temas políticos».

La Ubi

Durante algún tiempo Caamaño regentó el Farmassia y la UBI, que también fue un histórico de la movida boirense y que hoy está en otras manos. Lo que todavía conserva este hostelero es su afición por el fútbol y más concretamente por el Barça. Auténticas fiestas se viven en el local cuando juegan los del Tata Martino. Por si fuera poco el atractivo del bar, las tapas que allí se sirven han marcado tendencia, sobre todo los callos de los domingos. «Aquí alimentámonos ben, non hai caso», asegura Caamaño.