06 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Hoy por hoy, las fuentes consultadas no tienen claro si lo que ocurrió en el número 96 de Chancelas fue un asesinato o un homicidio. El primero de los delitos implicaría que existió alevosía y un claro ánimo de acabar con la vida de Secundino Prego cuando sus agresores le golpearon la cabeza y el rostro con una piedra. En cuanto al segundo cargo, que el Código Penal castiga con un rango de penas que se mueven entre los 10 y los 15 años, implicaría que los asaltantes al golpear al fallecido eran conscientes de que podrían causarle la muerte, si bien este no sería el objetivo que buscaban.