Juan Manuel Taibo es junto a Manuel Couceiro Cachaldora, en Vilagarcía, el único párroco de la comarca que sigue dando clase en el instituto y, como el anterior, se mueve todavía en la franja de los cuarenta. Desde hace ocho años, de lunes a viernes acude por la mañana al instituto Francisco Asorey de Cambados para dar clase a chavales de la ESO y Bachillerato. Cada vez son menos los que eligen la asignatura de religión, en consonancia con la dinámica de los tiempos, y la cosa no pinta fácil. «Competir con una asignatura como alternativa es complicado», reflexiona.
Maestro de curas
Taibo viene lidiando con alumnos desde hace bastante tiempo. Antes de llegar a Noalla daba clase en el seminario -por su aula pasó por ejemplo Juan Ventura-, lo que lo convierte en testigo directo del fenómeno de la crisis de vocaciones que golpea a la Iglesia. «Las vocación se forja en la familia, es una cuestión de oferta y demanda», señala. Y la familia, en su opinión, está fallando. Cuestiona el celibato pero descarta que la mujer pueda ejercer como «sacerdotisa». «La mujer tiene un papel muy importante en la iglesia. La fe hoy se conserva, en gran medida, gracias a la mujer. Pero no hay tradición de que oficie. La mujer no puede ser la solución a la crisis de vocaciones», señala. Sabe que el futuro pasa por conquistar a la juventud, por eso trata de atraerlos haciendo las catequesis más amenas y potenciando las nuevas tecnologías. «En nuestra web tenemos muchas entradas», se jacta.
Con los turistas
El verano debería darle un respiro, por aquello de las vacaciones, pero con una parroquia al lado de la playa es imposible bajar la guardia. De hecho, apunta, «en verano hay mucho más trabajo, la parroquia es completamente distinta». Los turistas también se apuntan a la misa, y de toda condición. Hasta le tocó casar a una pareja hindú en A Lanzada, eso sí, matiza, por el rito católico.