Una cuestión de teratofilia

tareixa taboada OURENSE / LA VOZ

FIRMAS

Santi M. Amil

«Dicotomía», de la fotógrafa Itziar Couce, en el café Isaac

27 ene 2014 . Actualizado a las 06:00 h.

«Sono un uomo solo, un solo inferno», Salvatore Cuasimodo.

Itziar Couce a través de Dicotomía, serie fotográfica de doce imágenes, realiza un reinterpretación del Body Art de los sesenta y el Accionismo Vienés evitando su carácter documental y ampliando su valor estético al expresivo, creando así una imagen estimulante y sugerente, rotunda, en las fotografías escenificadas para transmitir distintos estados de conciencia y emociones que van desde el miedo a la euforia o de la ira a la insania, que atrapa en su excelsa creatividad y su sensibilidad exquisita. Su intención es «transgredir de forma pasiva provocando una reacción en el espectador» reinterpretando el Body Art para conseguir sus inquietantes fotografías a través del maquillaje que ella misma realiza para cada escenografía, generando imágenes de gran pictoricismo en las texturas, con el cuerpo como soporte plástico. Dado este carácter efímero de las acciones, la fotografía constituye el testimonio documental de las mismas sin perder el aura, no rompen el equilibrio establecido entre su valor cultural (W. Benjamin) y su valor exhibitivo a pesar de su reproductividad.

A través de la dualidad como concepto desarrolla una cosmovisión interior que parte de una crítica de la cultura y la sociedad actual mediante la deconstrucción de los límites que la propia sociedad impone al individuo. Su intención no es nihilista sino expresiva. Libera las emociones sin la presión de la conciencia haciendo uso de una libertad creativa que evoca realidades kafkianas en criaturas humanas zoomórficas inquietantes, agentes de angustia y expectantes como presencias implacables. Así Itziar como artista se presenta como el gran devorador de los secretos del mundo que contempla y actúa sobre los resortes más recónditos de la mente donde surge un mundo absurdo, delirante y aterrado en el que las fuerzas escapan a todo control. Las texturas generadas por el maquillaje, los violentos escorzos y las expresivas miradas así como una imagen muy contrastada y recortada sobre el fondo neutro crea una representación atemporal que remite al cine expresionista alemán con un efecto gótico y en la belleza plástica del cuerpo como territorio, torsión y expresión del interior, remite a Vadim Stein a través de los materiales y la luz.

Anatomía del dolor

El cuerpo, anatomía del dolor, ya que no hay mejor vehículo para trasladar del alma que el dolor físico, como pérdida es ausencia, fractura es inseguridad y temor, aislamiento. Así en Anatomía del miedo la percepción de un peligro real o imaginario provoca la angustia y en esta imagen vértice del miedo, conseguida mediante la superposición de dos imágenes previas, una toma fija congelada y otra tomada con velocidad muy rápida remite a Rudolf Schwarzkogler en la aterradora iconografía hospitalaria de vendas con rumor de accidente. En Dicotomía se enfrenta al público al miedo a la opresión, a la ira de forma abrupta, heredera de Acconci y de las perfomances de Marina Abramovich y Ulay en su reminiscencia de verdad como provocación no exenta de violencia. La imagen de la enajenación viene plasmada por impetuosos escorzos que integran elementos naturales en el modelo femenino inspirado en las perfomances de Ana Mendieta. Así la locura transforma en mujer árbol a Dafne tras las flechas de acero del desdén y del desprecio huyendo de un amor no correspondido cuya perturbación constituye una propuesta tan poética como monstruosa, cada imagen es una zona donde la vigía, la intervención y la deformación se alteran obturadas con palpitantes expresiones convertidas en fetiche. Su equivalente masculino remite a Günter Brus en sus impactantes automutilaciones y escoriaciones para curar las heridas abisales de una sociedad enferma y traumatizada y en las texturas generadas por el maquillaje como agresión, Itziar consigue una imagen de gran dramatismo para ilustrar esos momentos de profunda oscuridad creando un estado de sitio-estado de alerta, estado de reacción a la amenaza. Se inspira en Dieter Appelt en las texturas y los pliegues de la piel. Cabe destacar la mirada como elemento distorsionador. De gran plasticismo y sobresaturada de color es Anatomía de la ira. Haciendo un guiño a las espinas de Gina Pane en su Sentimental Action utiliza el fetichismo de la rosa y el espino como juego conceptual entre la dualidad del cuerpo femenino y la violencia del alambre, la fragilidad convertida en peligrosa intimidación, en una pose amenazante. Constituye una advertencia en el instante de la furia y previo a la violencia.