La razón de Estado se impuso

Antón Lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

FIRMAS

El rechazo vecinal mejoró el proyecto inicial.
El rechazo vecinal mejoró el proyecto inicial. gustavo rivas < / span>

La masiva oposición vecinal, sin apoyo de la federación, no frenó la empacadora pero logró modificar el proyecto

26 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Decíamos que el conflicto de la empacadora fue fundamentalmente una batalla vecinal que, como en todas las propuestas de ubicación anteriores, en el fondo se resumía en un «no en mi patio trasero», es decir, que a la mayoría de los vecinos les daba igual que la basura se reciclara, se incinerase o se enviara a Júpiter. Lo que no querían era tenerla ante su puerta.

El caso es que la Federación Vecinal tomaba al inicio del conflicto una decisión inaudita: declaraba que no iba a pronunciarse sobre su ubicación fuera la que fuese. Manifestaba que incinerar la basura no les gustaba, pero no quedaba más remedio, y la ubicación de la empacadora era un tributo necesario. O lo que es lo mismo, la Federación optaba por inhibirse ante el problema más grave y urgente de la ciudad y dejaba abandonada a su suerte a la asociación que le tocase.

La misma federación que tumbó el proyecto de incineradora en Navia y acogía la reunión estatal de la red ciudadana contra la incineración se ponía de perfil ante la decisión de llevar nuestros residuos a quemar. Pero las hemerotecas muestran que tras este posicionamiento salomónico se escondía en realidad un pasteleo con el Concello, porque la Federación sabía que Guixar era, tras cuatro propuestas anteriores que también conocían, el lugar definitivo para instalar la empacadora.

A su vez, mientras la noticia se publicaba en la prensa y corría como la pólvora por el barrio, la asociación de vecinos de Teis callaba al respecto, aunque algunos miembros de su directiva, junto con el presidente de la Federación, habían participado en un viaje de turismo basura para visitar la empacadora de Oviedo.

Indiferencia

Ante los hechos consumados, y con Teis saliendo a la calle masivamente, tanto la Federación Vecinal como la propia asociación de vecinos se encontraron expuestos a la opinión pública. ¿Cómo podía la asociación vecinal no estar al frente de su barrio, levantado contra una decisión injusta y la federación respaldar ese abandono?

Necesitaban una buena excusa para descolgarse de las protestas y esa excusa se la dieron las barricadas ardiendo y los lanzamientos de piedras. Por supuesto que se produjeron acciones violentas absolutamente injustificables, incluso agresiones al concejal Suso Costas (y también a Cuiña, aunque eso se divulgó menos) y dichos actos llenaban las portadas.

Eran imágenes atractivas mediáticamente que ocultaban una protesta que fue mayoritariamente pacífica con más de un centenar de manifestaciones sin incidentes, 18.000 firmas recogidas, elaboración de informes técnicos y estudios de impacto ambiental, reuniones y asambleas cívicas casi diarias, concursos de canciones, todo el barrio con bolsas de basura (simuladas) en las ventanas,

Era cierto que existía esa parte violenta, pero no tanta como se transmitía. Como suele suceder cada bando llevaba sus argumentos al extremo, con buena parte de exageración en ambos lados. Ni lo que se proponía en Guixar era un vertedero a cielo abierto, como poco menos que decían algunos vecinos, ni un lugar donde empacar de toneladas de basuras, con su correspondiente tráfico de camiones, era un idílico campo de amapolas, como a veces parecía defender el Concello.

Precedente

Entre estas visiones antagónicas llegó al fin el dictamen técnico de la comisión provincial de Medio Ambiente, que daba la razón a los vecinos sobre la insalubridad de la empacadora, pero también exigía una serie de medidas correctoras para autorizar su instalación. No era una cuestión menor. Esa decisión creaba un precedente para las empacadoras siguientes..

La comisión declaraba la instalación como molesta, nociva e insalubre. Y exigía confinarla en una nave a presión negativa, un sistema de filtrado de aire y otro de depuración de lixiviados. Es importante recordar, por lo tanto, que la empacadora que vemos hoy en Guixar no se parece nada al proyecto original que motivó el levantamiento vecinal. Pero el caso es que se hizo, con sangre, sudor y lágrimas, y llegaron las elecciones. Tras fracasar por otras vías los vecinos crearon una candidatura que no entró en el Concello por un puñado de votos y todos los partidos prometían que entrar en Sogama o la empacadora sería algo provisional. Veinte años es un plazo razonable para comprobar que mintieron.

Pero ¿y que pasa hoy? ¿Es tan inocua y funciona tan bien la empacadora como se pretende transmitir? ¿Se cumplieron todas las condiciones ambientales exigidas? Veremos la próxima semana que lamentablemente no.

chequeo al medio ambiente el conflicto de guixar (2)