El presidente de la Asociación de Hostelería de O Condado dejará mañana el cargo
20 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los sillones de mimbre son más propios de un clima tropical. Pero el frío arrecia y la vinoteca de Óscar González Calzada, presidente de la Asociación de Hostelería de O Condado, es un refugio contra el temporal en el que se pierde la noción del tiempo, puesto que no tiene ventanas. La luz artificial y la madera crean una atmósfera acogedora, propicia para las confidencias. En Eiravella, cerca del edificio del Ayuntamiento de Ponteareas, han transcurrido muchos días de vino y rosas. Y también de confesiones con un poso de amargura. «Yo no creo que el sector hostelero mejore. Está estancado», dice el presidente del gremio en O Condado, que quiere poner tierra por medio. «Tengo decidido irme a Catar hasta el Mundial de fútbol. Estoy enviando currículos porque allí buscan directores para restaurantes», señala este empresario, que precisa: «Mi local va bien pero el futuro es un poco incierto. Las enotecas son negocios de poca rentabilidad porque los vinos son caros».
De madre palentina, Óscar González Calzada nació hace 38 años en San Sebastián donde había emigrado su padre, originaria de O Condado. «Somos ocho hermanos en una familia humilde y siete nacimos en el País Vasco». Antes de cumplir dos años, su familia regresó a Galicia y Oscar González volvió a As Neves, en el año 1978.
Empezó a trabajar en hostelería siendo un estudiante, con 16 años. «Yo tenía una media de notas de 8,7 pero por problemas económicos tuve que dejar los estudios», relata. «Mi hermano mayor se dedicaba a la hostelería en A Coruña y yo fui allí.Desde 1993 hasta 1998 estuvo trabajando en la ciudad herculina. «Empecé en el almacén y acabé de encargado en una cafetería de María Pita», recuerda. En A Coruña tuvo buenos maestros y aprendió algunos secretos de la coctelería. «Había un barman muy bueno. Me dije: ?Esto tengo que saber hacerlo mejor que este tío?. Y así aprendí a hacer combinados. Bacardi me contrató para hacer exhibiciones». Después estuvo al frente del restaurante Areosa en la playa de Patos en el verano del 99. De ahí pasó al asador O Forno en Vigo y en verano del año 2000 montó la discoteca Baby Blue en Panxón.
González es un apasionado de los viajes y de la formación cosmopolita. Estuvo en Lanzarote y durante seis meses en Inglaterra aprendiendo inglés. Residía en casa de su hermana que vivía en Londres. «Mi cuñado estaba en una empresa de ingeniería y trabajé con él. Pero llegó otro empresario y me quiso contratar como jefe de obra. Yo no tenía ni idea de construcción, pero me cogió. Me encargó cuadrar unas ventanas. Yo veía que estaban perfectas. No hice nada y el hombre me felicitó: `Good job?, me dijo. Y otro tanto me ocurrió con otros encargos que me hicieron como supervisar huecos de ascensores».
Tras su experiencia en el extranjero regresó a O Condado en el año 2002 y montó al enoteca que ahora regenta. Eran tiempos de abundancia. Ahora la copa está medio llena. Y González la está apurando.
Ciudadanos en su rincón óscar gonzález presidente de la asociación de hostelería de o Condado