Las medidas contra la inmigración afectarán también a los gallegos
07 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El temor a la llegada de decenas de miles de inmigrantes rumanos y búlgaros, que desde el 1 de enero ya pueden vivir libremente en el Reino Unido, ha desatado de nuevo el gen antieuropeo en la isla. Llevado por el ambiente, el Gobierno de David Cameron prepara una serie de medidas para restringir el acceso a ayudas sociales y para «encarecer» el acceso a la sanidad pública, que afectarán a todos los ciudadanos de la UE que acuden al Reino Unido en busca de trabajo. La colonia de gallegos no será una excepción.
Si bien la chispa que ha encendido el fuego de la antiinmigración son los europeos del Este, el Gobierno aprovechará para cubrirse las espaldas frente a visitantes de otros países de la UE, en concreto aquellos donde los índices de paro son mucho mayores que en el resto de Europa. «Mientras la economía del Reino Unido se recupera, el país se convertirá, todavía más, en un imán para los parados de países con problemas, especialmente España, Portugal y Grecia», escribe el experto en Interior de la BBC, Danny Shaw.
Gracias al apoyo de la oposición, la reforma de inmigración ya está a punto de pasar la Cámara de los Comunes y pronto estará en manos de los Lores. Un grupo de noventa políticos conservadores han presentado una enmienda para levantar de nuevo la prohibición de entrada a rumanos y búlgaros, algo que obligaría a romper los tratados comunitarios. «Este es el mejor país del mundo y la gente quiere venir a vivir aquí», dijo al Financial Times uno de los políticos detrás de la enmienda. «Pongamos control al asunto y asegurémonos de que los que vienen son los mejores», concluyó.
Londres no lo tiene fácil para coartar los derechos de los comunitarios, ya que mientras la isla pertenezca a la UE, Cameron se debe a los tratados de Bruselas y estos establecen que el derecho a la libre circulación es uno de los pilares sagrados de la Unión. Sin embargo, los gallegos que trabajan en la isla no las tienen todas consigo.
Lo que proponen los británicos, entre otras medidas, es congelar el acceso a las ayudas sociales por un período de entre tres y seis meses desde la llegada del sujeto, que tendrá además que demostrar que busca trabajo de forma activa y está cualificado para encontrar empleo. El Gobierno trata de acabar así con la cultura del «recibir sin contribuir» y pretende que solo aquel que pague impuestos y tenga intención de quedarse tenga acceso a los llamados benefits (apoyo económico estatal).
Otra medida que se baraja es cobrar por la asistencia sanitaria, un concepto que podría obligar a los comunitarios que se ganan la vida en el Reino Unido a desembolsar una tasa de 240 euros al año.
«Se creen que estamos aquí por gusto y que venimos a aprovecharnos de su sistema. Honestamente, estamos aquí para trabajar. Donde se vive bien es en España. Lo que pasa es que allí no hay trabajo», asegura el gallego Miguel García.
Según el Ministerio de Trabajo británico, los españoles que se encuentran en el Reino Unido ascendieron a 100.000 en el 2013. La cifra contrasta con la de cuatro años antes, cuando todavía no había empezado la crisis. En el 2009 solo había 57.000. Estos serían los números oficiales, pero el diario The Telegraph asegura que, en realidad, hay más de 150.000.