Una estirpe de guerreros modernos

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

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CAPOTILLO

Miguel Cortegoso es el iniciador de una saga familiar de campeones en taekuondo

04 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Si en lugar de vivir en el momento actual lo hubieran hecho en la Edad Media, el apellido Cortegoso sería la marca de un linaje de reputados guerreros. Pero, por suerte, hoy sus batallas no son a muerte sino bajo las reglas del taekuondo, y sus conquistas se traducen en medallas y trofeos.

Miguel Cortegoso es el iniciador de una saga que ha ido creciendo con la llegada de las nuevas generaciones. Desde niño se interesó por las artes marciales, practicando primero el hapkido y después el full contact. Pero el único que le llenó plenamente fue el taekuondo, que además de practicar comenzó a enseñar con solo 15 años. Hoy, con 43, lleva más de un cuarto de siglo compartiendo sus conocimientos en este deporte de combate y más de 20 dirigiendo su propio club, el Mace Sport, que nació cuando Miguel y sus dos sobrinos, Toño y Jacobo Ríos Cortegoso, decidieron hacerse con el traspaso de un gimnasio para poder entrenar.

Desde esta base de operaciones fue donde empezaron a forjar un palmarés plagado de éxitos. Tantos, que Miguel admite no tener ni idea del número de medallas que acumula. Entre ellas se encuentran títulos de campeón de España individual de combate, de la Copa del Rey y campeonatos nacionales de clubes. Una carrera que le ha llevado a recibir en el 2013 la medalla de bronce al Mérito Deportivo a nivel individual y el Premio Nacional al mejor club del 2012 por su labor de promoción del taekuondo. Toño, por su parte, también ha sido campeón de España, mientras que Jacobo logró el bronce en su día, todos ellos en categoría absoluta.

Tras toda una vida dedicada al taekuondo, su pasión por este deporte sigue viva. Hoy, cada uno dirige su propio gimnasio. Jacobo es el responsable del Hebe de Moaña, mientras que Toño fundó en el 2010 el Taekanart, también en Pontevedra. Y tras ellos ya comienza a despuntar la nueva hornada de la saga de los Cortegoso, liderada por Borja Ríos, hermano de Toño y Jacobo, y secundada por las dos hijas de Miguel: Sara, de 15 años, y Ángela, que con solo cinco lleva ya tres disfrutando sobre el tapiz. Con 23 años, Borja es actualmente subcampeón de España absoluto y en su palmarés figura una final en un Mundial universitario. Y Sara, pese a su juventud, acaba de proclamarse campeona gallega absoluta y de lograr el bronce en el Nacional de esta categoría, además de una plata en exhibición.

De todos modos, el hecho de ser familia no les resta ambición cuando coinciden sobre el tapiz. «Somos muy competitivos, por lo que siempre intentamos evitar enfrentarnos», reconoce Miguel. Sin embargo, no siempre es posible. De hecho, en el último campeonato gallego se midió en la final del peso mosca en categoría absoluta con su sobrino, Borja Ríos, que le arrebató el título autonómico. «Posiblemente sea el mejor de todos nosotros -asegura Miguel-. Quizá porque le hemos podido enseñar entrenando lo que nosotros hemos ido aprendiendo en estos años, así que confío que los que vienen detrás también sigan mejorando», agrega.

Fuera de la competición, los lazos de sangre vuelven a florecer. Y Miguel demuestra que su mayor satisfacción es ver cómo las nuevas generaciones aspiran a mejorar sus logros. Y, aunque reconoce que no es habitual que toda una familia alcance un nivel tan alto en un mismo deporte, considera que la clave del éxito no está en la genética, sino en algo mucho más mundano. «Es cuestión de entrenar y sacrificarse. No hay otro secreto», afirma.

«Somos muy competitivos, por lo que siempre intentamos evitar enfrentarnos», asegura Miguel