La pintura posmodernista de Modesto Contreras se adueña de la gran sala de Vilagarcía con su jardín de las Hespérides
21 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Modesto o Carlos Contreras, en función del lugar, el tiempo y los amigos que lo interpelen, saldó ayer una deuda personal y artística con Vilagarcía. El jardín de las Hespérides que crece en las dos plantas de la sala Antón Rivas Briones constituye su primera gran exposición en solitario en la capital arousana, ciudad que junto a Verín, Barcelona y Pontevedra se alza como un hito en la geografía vital del autor. Bien arropado por la declamación de Enrique Brumbeck, el estilo de Rafael Pintos, a quien hizo popular su faceta como Vladimir Dragosán, el discurso del periodista Rafael Cid y la presencia institucional de la concejala Rocío Llovo, Contreras presentó una muestra significativa de su trabajo, que él mismo reivindica en clave de un posmodernismo radicalmente contemporáneo.
Fue Pintos, pintor él mismo, quien propuso la definición que se ha encaramado al titular, al referirse al autor como a un perfecto «caballero del color». Los juegos cromáticos son factor fundamental en el tratamiento que Contreras depara a sus obras. La mitología clásica vio en el jardín de las Hespérides un espacio maravilloso, fuera del tiempo pero no del espacio, pues se perdía en el lejano Occidente, cuidado con esmero por las ninfas. La pintura de Modesto recrea su particular jardín, abriendo ventana tras ventana a rincón tras rincón. No siempre están habitados los paisajes de su imaginación, pero cuando la respuesta es afirmativa, lo están por mujeres. Sugerentes, aunque siempre en la distancia, algunas incluso ocultan su rostro para alimentar el eterno interrogante femenino. El trazo elegante del hombre de Verín las hace convivir, en ocasiones, con un aura de simbolismo que parece ir más allá de los horizontes de color en los que cualquiera se extraviaría con una sonrisa.
modesto contreras expone en la rivas briones