«El naval no supo gestionar el éxito y perdió el valor añadido»

Soledad Antón García
Soledad Antón VIGO / LA VOZ

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Jorge González Gurriarán, un enamorado del mar, afirma que la ría «es lo mejor que tiene Vigo».
Jorge González Gurriarán, un enamorado del mar, afirma que la ría «es lo mejor que tiene Vigo». m. moralejo< / span>

Autor del primer plan económico de Galicia, planteó la unión astilleros

16 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ya no tengo edad ni para buscar poder ni para buscar dinero. Tengo edad para mantener amigos». Es la filosofía de cabecera de Jorge González Gurriarán, que aunque sobre el papel lleva años jubilado, la práctica dice otra cosa. «Estoy al día» reconoce. Para lograrlo desayuna ante el ordenador desmenuzando los informes económicos que le hacen llegar día sí y día también distintas entidades financieras y a los que se enfrenta después de leer seis periódicos. Cree que tiene la obligación de devolver algo de lo recibido. «Es un tesoro que no me puedo quedar para mi solo», dice.

Imposible resumir en una página el currículo de Gurriarán, que tenía vocación de arquitecto, pero que terminó doctorándose en Económicas después de acabar Peritos. Pluriempleado desde que cumplió los 21, compaginó la docencia universitaria -«cuando se impartían 18 horas de clase a la semana no ocho como ahora»- con el mundo de la empresa. Y aún sacó tiempo para elaborar el primer plan económico de Galicia y el plan estratégico de Vigo, además de para escribir docenas de libros, informes y estudios, la mayoría de ellos en comandita con tres colegas de la Universidad de Vigo, con los que formó un equipo que bautizó como G4+.

Citroën primero, donde ejerció como planificador de producción y de obras -las de ampliación de la factoría-, y Vulcano después, donde durante 31 años recorrió medio escalafón desde la oficina técnica hasta la dirección general, han sido sus principales referentes empresariales. Pocas personas como Gurriarán conjugan la teoría de las aulas con la práctica a pie de obra. Tal vez por eso su teléfono sigue sonando en busca de respuestas y consejos.

Más de tres décadas intramuros del naval le confieren una autoridad en la materia que pocos tienen. Explica que han sido «una mezcla de causas exógenas y endógenas la que nos ha traído hasta aquí». Entre las primeras, la crisis mundial, y entre las segundas haber perdido el valor añadido que un día tuvo Galicia. «La clave del coste de un barco son los equipos: calderas, turbinas, motores... Todo eso lo fabricábamos aquí pero lo perdimos. No se supo gestionar el éxito. Ahora nos limitamos a la última fase de la construcción y eso no es más que el 30 % del buque», explica. Añade que los que han sido capaces de mantener toda la cadena -Alemania, Francia, Holanda...- están sorteando mejor la coyuntura.

Lamenta que en Galicia no haya habido nunca vocación de cooperación entre los astilleros. Algunos aún recuerdan que junto a Fernando Santodomingo, Gurriarán ideó un plan para unir Vulcano, Barreras y el extinto Ascón. ¿Con qué se tropezó? «Con lo de siempre. En Vigo cada astillero ha estado unido a una familia y ninguno quería perder su independencia». Sostiene que es un tren perdido porque ahora ya es tarde: «La unión de pobres es muy mala. Unir problemas hace problemas mayores». Sobre el desembarco de Pemex su teoría es que busca diversificarse apoyándose en Europa. «Puede ser un revulsivo en la ría de Vigo», vaticina.

Lo que no ve Gurriarán son los brotes verdes que ven Montoro y De Guindos. «Lo que hay es una consigna por parte de políticos, banqueros y grandes empresas para corregir la crisis psicológica económica», concluye.