La pasión del zar, en Galicia

emiliano mouzo A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

Atraca en el puerto coruñés la réplica del primer barco de la Armada imperial rusa, que Pedro el Grande mandó construir para acceder al Báltico

30 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Surcan los mares de medio mundo como se hacía en el siglo XVIII y viven anclados en aquella época. Son 17 rusos, y navegan a bordo de la fragata Shtandart. Un barco de madera, en el que desde su cubierta se elevan tres palos, el mayor de 33 metros, que soportan 620 metros de trapo, de velas. El buque no es de gran envergadura, tan solo 34,5 metros de eslora. Aunque su manga, de 6,9 metros sí es importante. Dicen los hombres de mar, que ya la observaron amarrada en la dársena coruñesa, que es más ancha que larga. También se fijaron en su bajo calado y la elevada y elegante jarcia.

Viendo de lejos la Shtandart atracada en el muelle de Trasatlánticos de A Coruña no deja de ser un velero más que llega al puerto. Pero el que se acerque a este barco observará las figuras en relieve de la popa o la talla siniestra que da forma al mascarón de proa. Desde su costado, sorteando con la vista la tapa regala, divisará, en el altillo de popa, la majestuosa rueda del timón. En cubierta destacan los cañones, de salva o de defensa, al lado, justo de las rejillas que dan aire, oxígeno, a la bodega del buque.

A bordo, en la Shtandart, se también reproducen las vivencias de aquellos hombres de mar del siglo XVIII. Efectivamente, no es un velero más. La Shtandart se trata de un barco réplica de la fragata que el zar Pedro el Grande mandó construir en 1703. Y es que a finales del XVII, Pedro el Grande reorganizó el Ejército de su país y en su mente rezaba un lema y un sueño: hacer de Rusia una gran potencia marítima. Y para ello tuvo que hacerse al mar.

Navegó durante meses por Europa. Intentaba buscar aliados para sus disputas con Suecia y con el Imperio Otomano. No lo logró. Pero sí aprendió de Holanda y de Inglaterra el arte de construir barcos. Fue el inicio de la gran Armada rusa. Así, en 1702 y en tan solo cinco meses diseñó, con sus propios dibujos y planos, y combinando perfectamente los estilos holandeses e ingleses. Y construyó la Shtandart.

La fragata navegó hasta 1719, cuando Pedro el Grande decretó que la Sthandart se conservaría para siempre como el primer barco de la Armada rusa y monumento del arte de construcción naval. Pero en 1727 Catalina I decidió que se hiciese al mar. Lo hizo pero ya no pudo navegar. Sus tablas no soportaron la presión del océano.

La réplica

Trescientos años después, en 1988, Vladimir Martou logró definir, ya que no existían planos originales, cómo era la Shtandart que mandó construir Pedro el Grande. Y en 1994 se comenzó su construcción.

Este es el velero que está atracado en A Coruña. Un capitán, cuatro oficiales y 17 jóvenes forman su dotación. «Es maravilloso navegar en este barco», cuenta uno de los marineros. «A veces cuesta. Desde el amanecer trabajamos duro en el mantenimiento del barco. Fregar la cubierta, mantener los cabos, hacer las guardias de cuatro en cuatro horas...», apunta una compañera.

No son marineros profesionales. «Lo más duro fue la travesía por el golfo de Vizcaya. El mar era duro. El viento muy fuerte, hizo que el barco alcanzase los 12 nudos. Tuvimos que arriar velas», cuenta otra joven aprendiz. «Me mareé y tuve que vomitar», subraya. Desde ayer hasta el lunes descansarán en A Coruña. «Queremos que la gente nos visite. Les enseñaremos el barco», invitan los tripulantes a todos los coruñeses.

«Es como recordar a nuestros antepasados, nuestra historia»