Padre e hija utilizan la pistola de aire comprimido en el club ourensano
18 nov 2013 . Actualizado a las 14:19 h.Paula Fernández Justo (Ourense, 1996) es una de las firmes promesas del tiro olímpico en la provincia y desde el Club de Tiro Eiroás ha logrado granjearse un nombre importante dentro del panorama autonómico e incluso nacional, puesto que en apenas dos años de competición ha llegado podio juvenil en la modalidad de pistola de aire comprimido.
Y eso que tardó en dar sus primeros pasos en la galería de tiro, porque su padre, José Alfonso Fernández Fernández (Ourense, 1965), tardó en darle el visto bueno para que le acompañara en sus entrenamientos. «Me parecía muy pronto para que empezara, aunque ella seguía insistiendo y cuando la llevé, me sorprendió lo rápido que aprendía», una frase del progenitor a la que la joven Paula apostilla con avidez: «Y ahora ya te gano».
Y lo cierto es que los datos de la meteórica progresión de la tiradora ourensana son elocuentes. Tras pulir su técnica en los primeros ensayos en Eiroás, se decidió a participar en el Trofeo Príncipe de Asturias, en el que terminó quinta en su categoría cadete. Mejoró esa cota con un segundo puesto en el Open de Cantabria y tras proclamarse campeona gallega, también terminó en el podio cadete del nacional, con una segunda plaza en Barcelona.
Padre e hija destacan la dificultad de competir contra los equipos de Lugo, donde la afición al tiro olímpico es notable y se está formando un eficaz grupo de trabajo. Aún así, la ourensana no acusó el salto de categoría y sigue batiendo cotas como la de superar los 360 de puntuación, en un máximo de 400.
«Algunos tiradores tardan años en llegar a esos puntos y me animó el hecho de conseguirlo, así que me preparo con mayor intensidad, en Galicia hay buenos tiradores, pero la verdad es que he ganado bien el campeonato», afirma Paula al recordar su nuevo título autonómico, esta vez con una brecha significativa en la edad, porque se vio obligada a pasar al concurso júnior. En el Campeonato de España, volvió a subirse al cajón y lo hizo en la tercer escaño de juveniles, pese a que la temporada había comenzado con las complicaciones de una lesión de espalda.
El tiro olímpico y, sobre todo su ramo de aire comprimido, es una especialidad de la máxima precisión y eso lo saben tanto Paula como su padre, quien recuerda: «Para puntuar el 10 hay que acertar en un punto de un centímetro de diámetro, así que la concentración debe ser máxima, a lo largo de bastante tiempo».
José Alfonso sonríe al recordar sus inicios: «Lo mío era otra historia, nunca competí a un nivel muy alto, aunque siempre que podía me apuntaba a torneos y llegué a subcampeón provincial de pistola libre, ahora también ayudo un poco en la directiva del club, porque hay chavales aquí que pueden llegar muy alto».
Y su hija Paula es una de ellas. Ayer mismo completaba otra buena actuación en el Open Vino de La Rioja, en Logroño y mira con ilusión a su próximo reto nacional, cuando compita en el Campeonato de España de las categorías absoluta y júnior. Aún en edad juvenil se enfrentará a tiradores del escalafón superior, pero confía en acumular experiencia para posteriores competiciones.
Compaginando la práctica del deporte con sus estudios, esta certera tiradora ourensana no le pone barreras a sus esfuerzos y admite sin tapujos: «¿Por qué no iba a llegar a una Olimpiada?». De inmediato razona que sabe de lo complicado de la empresa y que, de momento, pretende seguir mejorando de modo paulatino su heredada puntería en el campo de tiro.
jOSÉ aLFONSO Y pAULA fERNÁNDEZ
«Este deporte me gustó desde el primer día y si puedo seguir progresando me gustaría llegar a
una Olimpiada»
Paula Fernández Hija
«Lo mío era muy distinto, era más
una afición, pero
ella mejora a un ritmo muy rápido y llama la atención»
Alfonso Fernández Padre