Lalín y su locomotora comercial

Javier Benito
j. benito LALÍN / LA VOZ

FIRMAS

Tras una década el complejo está abierto pero en mínimos de ocupación

12 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Por estas fechas, en noviembre del 2003, a ritmo frenético se trabajaba en los últimos detalles para una inauguración sin sobresaltos de la bautizada como «primera locomotora comercial» de Lalín. El Centro Comercial Deza, promovido por ING y Eroski, se ponía de largo un 17 de noviembre de hace una década con unas expectativas que se llegaron a cumplir por diversos motivos, sin duda el principal la apertura un año después del segundo complejo de esas características en la capital dezana, el Pontiñas Haley.

La gestación de este proyecto revolucionó el sector comercial y empresarial en Lalín. Suponía introducir, en tiempos de bonanza económica, una fórmula novedosa para la localidad que mezclaba compras y ocio. Generó suspicacias en el comercio local además de «animar» a los empresarios promotores de Sinergias Dezanas a agilizar su propio complejo, que abriría sus puertas poco más de un año después.

La construcción del Centro Comercial Deza suponía cifras millonarias, además de beneficios para todos los vecinos, al financiar sus promotores el tramo de la circunvalación situado frente a las instalaciones. La inversión realizada alcanzó los diecinueve millones de euros. La superficie . La ejecución de la obra, tras conseguirse todos los permisos, se hizo en tiempo récord aunque tuvo que recortarse la superficie prevista inicialmente por la licencia otorgada por la Xunta. Si estaban proyectados sesenta comercios, se quedaron en la mitad.

Esa primera «locomotora comercial» nacía con la intención de generar 300 empleos directos y 550 indirectos. Lo hacía con la apertura del hipermercado de Eroski -en el arranque con 130 trabajadores- junto a una veintena de tiendas. Las primeras multisalas de cine de Lalín tardaban unas semanas más en abrir sus puertas. Después llegaría una fase con el supermercado del grupo Lidl y el establecimiento de la cadena Miró.

La apertura del Pontiñas Haley un año después supuso un aumento de una competencia circunscrita hasta entonces al comercio local y a los centros comerciales de ciudades próximas como Santiago y Ourense. Más oferta que se dejó notar, manteniéndose el híper y la gasolinera como reclamo, al igual que en un inicio los cines, aunque pronto fueron perdiendo fuelle hasta su cierre en el 2007. Todo ello provocó un efecto rebote que, unido a la crisis económica en la que estamos inmersos desde hace más de un lustro, ha provocado un constante goteo en el número de tiendas abiertas en el complejo de Eroski. En la actualidad hay una presencia meramente testimonial con un local dedicado a la venta de congelados y una tienda deportiva.

Sin alternativa para los cines

La crisis se ha dejado sentir a nivel comercial en las comarcas y el centro de Eroski no ha quedado al margen. Sirva como ejemplo la imposibilidad de lograr un uso alternativo para la segunda planta del complejo tras el cierre hace ya seis años de los multicines. Hubo algunas opciones pero de momento sin que fraguase ninguna. La más cercana en el tiempo comenzó a gestarse hace poco más de un año, con las primeras conversaciones para promover un centro deportivo, con pistas de pádel, gimnasio y tienda. El Centro Comercial Deza soplará este domingo las velas de su décimo aniversario con la máquina al ralentí.

crónica diez años de la apertura del centro comercial Deza

La inversión de ING y Eroski en el centro comercial fue de 19 millones de euros

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