La provincia supera la media española de personas con dolor crónico
10 nov 2013 . Actualizado a las 06:00 h.En una provincia donde el sufrimiento social bien podría medirse por el número de desempleados, el descenso poblacional y las perspectivas de futuro, el dolor físico parece ir parejo, situándonos en la cabeza estadística. Las cifras le son favorables a Ourense en una cuestión tan penosa como la del dolor crónico. Mientras los datos del estado indican que el 11% de los españoles lo padecen, en la provincia de Ourense el porcentaje se eleva hasta el 18.
Las cifras las maneja la unidad del dolor del CHUO, adscrita al servicio de Anestesia, y eslabón último de la cadena asistencial para paliar el sufrimiento físico más resistente. De su importancia hablan, de nuevo, las cifras. La unidad realiza al mes un promedio cercano al medio millar de consultas; de ellas, cerca de cien corresponden a pacientes que acuden por primera vez.
Llegan a la 5ª planta del hospital Cristal, explica la doctora Luz Cánovas, derivados por el servicio de Urxencias, por los médicos de atención primaria o por especialistas. En la mayoría de los casos el dolor les afecta desde, al menos, un año antes y los fármacos analgésicos y otros procedimientos han resultado inútiles. Cuando el dolor ganar la batalla es cuando esta unidad especializada, con capacidad para aplicar técnicas intervencionistas, cobra protagonismo. Cuando los antiinflamatorios, los opioides y los adyuvantes no son suficientes, los profesionales se plantean otras intervenciones: bloqueos nerviosos, epidurales, sistemas de neuromodulación con estimulación medular, bombas implantables intratecales, radiofrecuencia, toxina botulínica, TENS y iontoforesis.
Una de las técnicas más novedosas que la unidad del CHUO está aplicando, explica Luz Cánovas, es la epiduroscopia: «Aquí llevamos más de un año con ella, es una técnica muy nueva que no todos los hospitales tienen; se utiliza para diagnóstico y para tratamiento en casos muy seleccionados. También estamos utilizando los sistemas de estimulación medular más novedosos del mercado».
Aunque Cánovas echa de menos disponer de algún otro tratamiento, considera que la dotación de la unidad es buena: «Tenemos dos médicos, una enfermera y una auxiliar, un quirófano propio y otro compartido, un ecógrafo y un aparato de escopia. Un médico más, sobre todo para técnicas intervencionistas, no vendría mal pero, desde luego, en comparación con unidades del dolor de otros hospitales, no tengo queja». Y en cuanto a resultados, apunta que «se consigue un alivio significativo del dolor crónico en un porcentaje altísimo».