Casas divididas y otras restricciones

La Voz

FIRMAS

10 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La aplicación de la Ley de Costas de 1988 a Ampuria Brava y a los núcleos de Marín, Vilaboa, A Illa y Vilanova de Arousa creó situaciones extrañas pendientes aún en el caso gallego.

El desarrollo urbanístico en todas las fincas y viviendas afectadas por las restricciones de Costas quedó paralizado. En todo caso, en las propiedades afectadas se permiten rehabilitaciones o mejoras sin alteraciones de volumen ni cambios de materiales. Para cualquier obra, por pequeña que sea, desde cambiar las tejas a pintar una fachada, es necesario el permiso de Costas. Las incomodidades para los vecinos, ya solo desde el punto administrativo son enormes.

En Loira, por ejemplo, hay casas donde el Ministerio sancionó a vecinos por modificar establos y reconvertirlos en cuartos de baño y aseos, de los que las construcciones antiguas estaban privadas porque hace 200 años no se le daba tanta importancia a la higiene. En otros casos, hay quien no puede vivir en su casa porque es demasiado baja o porque se le ponen pegas para convertir un desván inútil en un dormitorio para los hijos.

Es una situación que ha mejorado para aquellas partes del núcleo donde se le ha reconocido ahora la calificación de suelo urbano y rebajado la línea de protección, pero de la que no disfrutan todavía la mitad de los afectados. Al otro lado de España, en Ampuria Brava, la línea también creaba insólitas situaciones, como que una parte del comedor fuese legal y la otra no, problema que ya está subsanado allí.