Los fórmula 1 de los monopatines se diseñan en Vigo

Antón Bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Una firma gallega lidera la fabricación mundial de tablas hechas en carbono

08 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Empezó hace menos de un año y surgió por casualidad. Una anécdota los impulsó a diseñar en Galicia los fórmula 1 de los monopatines y a convertirse en meses en un referente mundial. «Nuestra empresa se dedica a hacer piezas para otras compañías, entre ellas la división militar de Airbus, para quienes fabricamos el marco de un panel de control en el repostaje de aviones en pleno vuelo», relata el vigués Pedro Sánchez Nogueira, el hombre que fundó IXO en su ciudad natal en el 2007. «Para este encargo importamos de Estados Unidos carbono pre-preg (con la resina ya impregnada) de máxima calidad. Llega refrigerado (de lo contrario, la rexina epoxy empezaría a curarse y se haría imposible trabajar con ella) en tiras que miden 1,20 de ancho. Este pedido nos exige usar solo 85 centímetros, con lo que nos sobraban un montón de retales de 35», asegura.

El noviembre pasado ya no cabían más recortes en el congelador. «Estaba en casa dándole vueltas a qué podría hacer con todo ese sobrante y entonces mi mujer me dijo: ?Por qué no le haces un monopatín al crío??. Tengo un hijo de 13 años y me pareció una buena idea». Pedro entró en el Corte Inglés y compró una tabla de madera. «Me costó aproximadamente 20 euros». Le sirvió para crear el molde sobre el que confeccionar su prototipo. Cuando lo remató se fue a West Peak, una tienda de la ciudad especializada en el skateboard. «Necesitaba las ruedas y los ejes».

A una tienda en plena Navidad

Era mediados de diciembre, en las entrañas de la Navidad, y el establecimiento estaba abarrotado. «Me acerqué al encargado (Israel Cameselle) y le dije si me podía dar todo lo necesario para completar la tabla que había hecho y a partir de ese instante todo se desencadenó», asegura el empresario, quien agrega: «Isra me preguntó cuánto costaba. Para ese momento, los críos ya se había arremolinado a mi alrededor. Todos miraban a la tabla, la cogían en la mano y veían lo ligera que era y alucinaban. Le contesté que no, que no las vendía, que era un regalo para mi hijo. Nada más. Pero me pidió que le hiciese una a partir de la suya. Él compite en descenso. ¡Nunca vi a nadie que le quitase unos ejes tan rápido a una tabla! Me vi en un compromiso y acepté [sonríe]».

Cuando se la entregó, Cameselle colgó las fotos en Facebook. «Fue como un virus», destaca Pedro Sánchez. A finales de enero, IXO Ingeniería había pasado de tener 80 amigos en esta red social a más de 1.500. Entraron pedidos de todas las partes del mundo. Nadie hasta entonces fabricaba tablas huecas en fibra de carbono, más livianas y que no flexan. «Hay algunas marcas -indica- que forran la madera con fibra de carbono, pero claro, así no se consigue una disminución tan grande en el peso. El problema es que para hacer las tablas como nosotros las hacemos se necesita una tecnología especial, la misma que utilizamos para la pieza que fabricamos para Airbus y no hay nadie en el mercado de los monopatines al que le sea rentable meterse en procesos tan costosos». Sin embargo, para ellos es un añadido, una forma de aprovechar los restos.

Tres modelos y otros productos

Con la buena acogida por parte de los clientes, lanzaron la parte comercial. Crearon un equipo de competición para descenso y una página web desde la que vender tres modelos diferentes de monopatines. Era la primera vez que vendían con marca propia. «Los modelos están inspirados en tablas que ya existían, pero les hemos hecho modificaciones sensibles en los diseños. Hay cóncavos en tres dimensiones que con los composites (la mezcla de fibras con otros elementos que le dan dureza) son factibles y que con la madera resultan inviables», dice el creador de IXO.

Pero no se quedaron ahí. Ahora, también ofrecen en carbono calzadores (un pedido de veinte viajan para el hotel más exclusivo de Dubai), espinilleras, minimonopatines e incluso han explorado la posibilidad de hacer pequeñas piezas de joyería.

Con el mimo de un pequeño taller

En la elaboración de cada monopatín, Pedro Sánchez -de azul en las fotografías- y sus operarios mezclan el trabajo artesano con la tecnología y materiales más avanzados. El resultado son piezas de altas prestaciones y grandes acabados, únicas en el mercado y con las que los integrantes de su equipo de competición desciende a más de 90 kilómetros por hora por las pendientes de todo el mundo.