El exanalista de 30 años Edward Snowden no guarda rencor a EE.UU., «no se siente antiestadounidense, sino todo lo contrario»
02 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Intenta llevar una vida normal en Moscú, no guarda rencor a EE.UU. y sospecha que Rusia lo espía: la visita el jueves de un diputado y dos periodistas alemanes a Edward Snowden permitió ayer saber más sobre la situación de una de las personas más buscadas y temidas del mundo. «Lo primero que quiero dejar claro es que no se siente antiestadounidense, sino todo lo contrario», explicó el diputado Hans-Christian Ströbele al ofrecer en Berlín un jugoso relato de la reunión que mantuvo en Moscú con él.
El exanalista de 30 años se encuentra desde junio en Rusia, país que le concedió asilo político y niega su extradición a Estados Unidos. En esas condiciones, su inusual cita con los alemanes, organizada durante meses a espaldas del Gobierno de Merkel y de la inteligencia de EE.UU., tuvo ribetes de película de espías. Según relataron Ströbele y los dos periodistas, fueron recogidos en su hotel por agentes secretos en una camioneta plateada que los llevó a un sitio no identificado. La prensa rusa especula que fue el Marco Polo, un pequeño hotel que acogía huéspedes de alto rango en tiempos del comunismo.
Las fotos del encuentro de tres horas de duración muestran a Snowden relajado y sonriente, con barba de tres días, traje negro y camisa celeste. Durante su discurso intentó exhibir normalidad: «Le pregunté si podía salir a hacer compras así sin más en Moscú. Me dijo que sí», relató Ströbele.
Pero Snowden, experto en administrar la información que da y la que se reserva, transmitió también otros mensajes. «No advertí en absoluto la presión a la que está sometido», describió Georg Mascolo, exjefe del semanario Der Spiegel. Pero está «bajo vigilancia», añadió.
También Ströbele manejó esa hipótesis al explicar por qué Snowden prefiere viajar a Alemania para ofrecer más información a Angela Merkel sobre el espionaje de la NSA, en lugar de prestar declaración en Moscú ante enviados alemanes.
«Tiene importantes reparos a ser interrogado en Moscú. No puedo ni quiero aclararlos, pero uno puede imaginarlos. Una declaración de este tipo en instalaciones públicas facilitadas por el Gobierno traería numerosos problemas en Rusia», señaló el diputado.
Tal vez por eso Snowden se esforzó por demostrar que aún tiene mucha información que revelar y despertó el interés de unos interlocutores que pueden contribuir a abrirle camino a Alemania. Ströbele se dejó impresionar por las habilidades del informante: «Vi documentos con letras y símbolos que no me dicen nada. Pero él puede aclarar todo, como solo un hombre de la NSA podría hacerlo».